Precauciones a tener en cuenta en verano: Precauciones con los alimentos en verano

Autor: Terry Gragera Revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo (24 de Junio de 2016)

Durante el verano aumenta considerablemente el riesgo de sufrir una intoxicación alimentaria. La más frecuente es la salmonella, un microorganismo que se multiplica a una velocidad muy elevada, contaminando todos los alimentos con los que entra en contacto.

La salmonella puede partir en origen de alimentos como la leche, los huevos, las aves de corral o la carne de vaca. Mantener una higiene inadecuada y las altas temperaturas contribuyen a la proliferación de esta bacteria que provoca diarrea, vómitos y fiebre elevada en los humanos.

Para protegerse frente a la salmonelosis conviene seguir las recomendaciones que propone la Agencia Española de Seguridad Alimentaria. Las más importantes son las siguientes:

  • Mantener la limpieza: lavándose siempre las manos antes de preparar los alimentos (y varias veces durante su preparación) y, por supuesto, después de ir al baño. También se deben lavar cuidadosamente todas las superficies y utensilios con los que entre en contacto la comida. Además, hay que guardar los alimentos en recipientes cerrados y protegerlos frente a insectos, mascotas y otros animales.
  • Separar los alimentos crudos de los cocinados. Hay que tener en cuenta que los alimentos crudos, como la carne, el pollo, el pescado y sus jugos pueden haberse contaminado y transmitir la salmonelosis si entran en contacto con los ya elaborados. Por ello, no se deben utilizar los mismos utensilios y hay que mantener en distintos recipientes a unos y otros.
  • Cocinar bien los alimentos. Una cocción correcta, en la que se alcancen los 70º C (incluyendo el interior de la pieza), eliminará los microorganismos peligrosos. Hay que prestar especial cuidado con esta medida cuando se cocinen trozos grandes de carne, pollos enteros o carne picada. Además, para evitar riesgos, las sopas y los guisos deben ser llevados a ebullición y la comida cocinada ha de ser bien recalentada.
  • Mantener los alimentos a temperatura segura. Ni los alimentos perecederos ni los alimentos cocinados pueden quedarse a temperatura ambiente. Se deben refrigerar en cuanto su estado lo permita. La comida no debe guardarse durante mucho tiempo, aunque sea en el congelador; y para descongelar, hay que hacerlo en la parte baja del frigorífico y nunca a temperatura ambiente.
  • Usar agua potable. Aunque se esté de vacaciones, hay que cuidar la calidad de la alimentación, eligiendo productos frescos. La leche debe haber sido pasteurizada o esterilizada, y hay que lavar bien frutas y hortalizas. En cuanto a la fecha de caducidad, ha de respetarse siempre.

El huevo es uno de los agentes más peligrosos en cuanto a la transmisión de salmonella, por lo que hay que extremar los cuidados con él en la cocina. Por ley, en España está prohibido elaborar salsas con huevo en el periodo estival, pero en el propio hogar conviene seguir estas medidas:

  • Adquirir únicamente huevos de establecimientos autorizados y que vengan correctamente envasados y etiquetados.
  • Conservar los huevos en el frigorífico desde su adquisición.
  • Lavar con agua y jabón la cáscara, justo en el momento en que se va a usar el huevo y no antes. Secar la cáscara y utilizar un recipiente expresamente para cascar el huevo, ya que si no se hace así podrían caer trozos de cáscara mezclados con la yema o la clara, con el consiguiente riesgo.
  • No usar los mismos recipientes en los que se ha batido el huevo para otros alimentos y lavarlos en cuanto se acabe.
  • Servir enseguida una vez preparada la salsa. Lo ideal es que no haya tiempo de espera entre la elaboración y el consumo, pero, si es necesario, la salsa deberá mantenerse refrigerada.