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Precauciones a tener en cuenta en verano: Cómo hidratarse en verano

Autor: Terry Gragera Revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo (24 de Junio de 2016)

El organismo sufre continuas pérdidas de líquido a través del sudor, la orina o la respiración. Pero es durante los meses de verano, y debido a las altas temperaturas, cuando más líquido perdemos. Así, en un día caluroso, se pueden llegar a perder más de tres litros de líquido.

Hay que tener en cuenta que un gran porcentaje del organismo está compuesto por agua. En el hombre, dos terceras partes de su peso son agua, y en la mujer, la mitad. Los líquidos corporales ayudan a transportar los nutrientes por el cuerpo, además de contribuir al correcto funcionamiento metabólico y regular la temperatura corporal.

Cuando la temperatura ambiente es más elevada que la del cuerpo, este suda para regularse. El resultado es que el cuerpo se enfría, pero que pierde, a cambio, una gran cantidad de líquidos. Si esos líquidos no se reponen adecuadamente, la persona puede llegar a deshidratarse.

La deshidratación provoca los siguientes síntomas:

Para evitar la deshidratación resulta fundamental beber antes de tener sed. Pero, en general, no se siente sed hasta que la pérdida corporal de líquidos llega a uno o dos litros. Por ello, durante el verano hay que beber líquidos de forma continuada y regular durante todo el día. Además del agua, en la dieta se pueden incluir zumos, lácteos, caldos o infusiones para que aporten todo el contenido hídrico que el organismo necesita.

Además, se aconseja no exponerse al sol ni realizar ejercicio físico en las horas centrales del día y mantenerse a la sombra todo lo posible. Conviene también utilizar ropa ligera y suelta, de tonos claros y protegerse la cabeza con un gorro para minimizar el impacto de las altas temperaturas.

Cuando no se han seguido estas medidas y la persona se ha deshidratado, debe recibir asistencia médica para reponer su nivel de agua y electrolitos.