Vacunas infantiles: Vacunas incluidas y financiadas en los calendarios vacunales

Autor: Terry Gragera (4 de Enero de 2017)

Las siguentes vacunas están incluidas y financiadas en los calendarios vacunales:

Vacuna contra la hepatitis B (vacuna antihepatitis B, HB)

La hepatitis B es una enfermedad infecciosa vírica que puede dañar seriamente al hígado, provocando hepatitis crónica y cáncer hepático

Cuando la madre no es portadora del virus de la hepatitis B (HBsAG-), la vacuna de la hepatitis B se administra en tres dosis a las siguientes edades, dependiendo de la CCAA: 0-1-6 meses, o 0-2-6 meses o 2-4-6 meses.

los recién nacidos deben recibir en las primeras 12 horas de vida la primera dosis de la vacuna junto con 0,5 ml de inmunoglubulina antihepatitis B. La segunda dosis la recibirían al mes o a los dos meses y la tercera, a los seis meses.

En adolescentes que no hayan sido vacunados previamente, la vacuna se administra también en tres dosis, con la segunda dosis al mes y la tercera, a los seis meses. 

La vacuna de la hepatitis B tiene casi un 100% de efectividad en recién nacidos y un 90% en adolescentes y adultos.

Los efectos secundarios más frecuentes de la vacuna de la hepatitis B son leves: fiebre baja, dolor articular o muscular, reacción local en el lugar del pinchazo, urticaria y erupciones. 


Vacuna contra la diferia, el tétanos y la tosferina (vacuna DTPa)

La difteria está causada por una bacteria (Corynebacteriuym diphteriae) que se transmite por vía respiratoria, a través de la tos y los estornudos de personas contagiadas. Los síntomas de la difteria no son muy alarmantes (fiebre, malestar general y dolor de garganta), pero si la enfermedad no se trata puede tener consecuencias fatales, ya que uno de cada diez enfermos muere a consecuencia de las graves complicaciones asociadas a la difteria (parálisis, afecciones cardiacas y asfixia) y que se evitan con la vacuna. 

La vacuna de la difteria no protege directamente contra la enfermedad, pero sí contra la toxina que produce la bacteria Corynebacteriuym diphteriae  y que es la responsable en último caso de los problemas graves que ocasiona la difteria. 

La vacuna contra la difteria tiene un 97% de efectividad, con una protección total en los primeros tres años, que va descendiendo paulatinamente, por lo que se necesitan dosis de recuerdo cada diez años.

El tétanos está producido por la bacteria Clostridium tetani que da lugar a una toxina que provoca efectos devastadores sobre el organismo. Especialmente el tétanos neonatal sigue causando una elevada mortalidad en los países en vías de desarrollo. En España no es una enfermedad erradicada, ya que cada año hay unos 40 casos detectados. 

El tétanos llega al organismo a través de heridas de la piel (heridas sucias y profundas, congelaciones, quemaduras…), por la cicatriz del cordón umbilical, por pinchazos accidentales, por la inyección de drogas y por intervenciones quirúrgicas en el abdomen o en los miembros inferiores. 

Una vez que la toxina del tétanos se disemina por el cuerpo, la curación, a pesar del tratamiento, solo alcanza el 60-70% de los casos. 

La vacuna antitetánica no protege frente a la infección del tétanos, pero sí frente a la toxina causante de la enfermedad. 

La eficacia de la vacuna antitetánica (en sus tres primeras dosis) es casi del 100% y esta protección se mantiene durante 10 años, aunque conviene revacunar si se producen circunstancias especiales como heridas no curadas y contaminadas, quemaduras o congelaciones. 

La tosferina puede ser una enfermedad grave e incluso mortal en menores de seis meses. Está provocada por la bacteria Bordetella pertussis que pasa de sujeto a sujeto a través de los estornudos, la tos y las secreciones nasales.

La tosferina es muy contagiosa y no es, en absoluto, una enfermedad erradicada, ya que cada año se producen muchos casos. La tosferina tiene síntomas de infección catarral poco importante en los adultos, que son los principales agentes transmisores. Sin embargo, en los niños pequeños puede originar complicaciones muy importantes como neumonía, convulsiones, encefalopatía y crisis de apnea. 

Para proteger a los lactantes de la infección, contra la que no serán vacunados hasta los dos meses, lo más efectivo es que los adultos que lo rodeen estén vacunados para no contagiarles la enfermedad en el caso de contraerla. Este mismo sentido tiene la vacunación contra la tosferina en embarazadas. 

La vacuna contra la tosferina previene hasta el 85% de los casos graves de la enfermedad en menores de tres años. 

En España, las vacunas de la difteria, el tétanos y la tosferina (DTPa) se administran conjuntamente en tres dosis iniciales, a los dos, cuatro y 11 meses, con una cuarta dosis a los 6 años, una quinta a los 14 años.

Algunos preparados permiten unir, además, en la misma vacuna la antihepatitis B, la haemophilus influenzae tipo b y la vacuna contra la poliomielitis.  

Los efectos secundarios más frecuentes de la vacuna de la difteria, el tétanos y la tosferina son fiebre, inflamación, aparición de un nódulo durante unos días, cefalea, malestar general, llanto excesivo, picor, erupción cutánea e irritabilidad.

Vacuna contra el Haemophilus influenzae tipo b

El Haemophilus influenzae tipo b (Hib) es una peligrosa bacteria que puede causar meningitis, neumonía o infección generalizada (sepsis), entre otras enfermedades. 

Se contagia por vía respiratoria, mediante estornudos, al hablar, al toser. La bacteria puede permanecer un tiempo en la nariz o en la garganta del niño; lo peligroso es cuando pasa a los pulmones o a la circulación sanguínea, ya que entonces puede ocasionar las patologías más graves.

Las  infecciones por Hib son frecuentes en los primeros años de vida, especialmente en niños que van a guarderías o que están inmunodeprimidos, aunque no suelen darse en menores de dos meses ni en mayores de cinco años que gocen de buena salud. 

La vacuna contra el Haemophilus influenzae tipo b es muy efectiva y, a partir de la segunda dosis, protege casi en el 100% de los casos frente a las enfermedades invasivas causadas por él. No es eficaz, sin embargo, frente a otro tipo de infecciones causadas por otros tipos de haemophilus distintos del b. 

La administración de la vacuna contra el Haemophilus influenzae tipo b suele hacerse de forma combinada con la vacuna de la difteria-tétanos-tosferina. Así, la pauta de vacunación es: tres dosis iniciales a los 2-4-6 meses y una cuarta dosis a los 15-18 meses. 

Los efectos secundarios más frecuentes de la vacuna contra el haemophilus influenzae tipo b son de tipo leve, como enrojecimiento en el lugar de la punción, edema y fiebre
 

Vacuna contra la polio (vacuna antipoliomelítica inactivada, VPI)

La vacuna contra la polio actúa contra la poliomielitis, una infección provocada por un virus que se aloja únicamente en la garganta y el intestino de las personas y que se transmite a través de la saliva, las heces, por vía fecal-oral o por agua contaminada. 

En los países en vías de desarrollo, la poliomielitis continúa suponiendo un grave problema de salud pública, que se podría solucionar con la generalización de la vacuna antipoliomielítica. En los países desarrollados, sin embargo, los casos de poliomielitis son excepcionales. 

La poliomielitis puede ser una infección de poca trascendencia, con síntomas catarrales, o evolucionar hacia parálisis tanto respiratoria como muscular y meningoencefalitis (inflamación del sistema nervioso central).

Desde hace unos años, en España se ha pasado de la vacuna antipolio oral a la vacuna inyectable. Esta vacuna consigue crear inmunidad casi total con las tres primeras dosis previstas. 

La vacuna antipoliomielítica se administra en tres dosis iniciales a los 2-4-6 meses, con una cuarta dosis a los 15-18 meses. Puede ofrecerse en preparados combinados, junto con las vacunas contra el tétanos, difteria y tosferina, la vacuna contra la hepatitis B y la vacuna contra el haemophilus influenzae de tipo B. 

Los efectos secundarios más frecuentes de la vacuna contra la polio son fiebre y reacciones locales en el lugar del pinchazo. Los efectos graves son muy infrecuentes, pero se debe evitar la vacuna si el niño ha tenido una reacción alérgica severa ante neomicina, estreptomicina o polimixina, antibióticos contenidos en la vacuna.

Vacuna contra el meningococo C

El meningococo es una bacteria causante de enfermedades invasoras como la meningitis, la neumonia o la sepsis (infección generalizada por vía sanguínea). 

Hay varios tipos de menigococo, pero los tipos A, B y C están detrás de hasta el 90% de estas enfermedades, que suelen aparecer en la mayoría de los casos en menores de 5 años, y especialmente entre los 6 y los 24 meses de edad. 

El meningococo se transmite por la saliva, por estornudos y por secreciones nasales. 

La vacuna contra el meningococo C se administra por vía intramuscular en tres dosis: a los cuatro meses, 12 meses y 11-12 años. Dependiendo del preparado que se utilice, la primera vacuna se pone a los cuatro meses o en dos fases, a los dos y a los cuatro meses. 

Esta vacuna tiene una eficacia muy alta, de hasta un 99% tras la segunda dosis y de casi un 100% tras la tercera. 

Los efectos secundarios más frecuentes son fiebre, dolor muscular, enrojecimiento en la zona del pinchazo, irritabilidad y somnolencia.

Vacuna contra el nemococo (Prevenar)

El neumococo es una bacteria que afecta especialmente a niños menores de cinco años, en forma de enfermedades graves como neumonía, meningitis, infecciones en la sangre, y otras como sinusitis y otitis bacteriana. Los menores de dos años son especialmente vulnerables al neumococo, al igual que los niños inmunodeprimidos o con enfermedades crónicas como la diabetes mellitus u otras cardiopulmonares.

La mitad de los niños son portadores del neumococo, cuyo reservorio está en las vías respiratorias (nariz y garganta), pero no enfermarán, aunque sí pueden transmitirlo. Cuando la bacteria llega al oído, la sangre, las meninges o los pulmones es cuando se ocasionan las enfermedades más graves. 

La vacuna contra el neumococo no protege frente a todas las enfermedades que este puede ocasionar, pero sí contra la meningitis, y reduce las probabilidades de padecer neumonía y otitis. Hay dos vacunas contra el neumococo: la de 10 serotipos (10-valente) y la de 17 serotipos (17-valente). También hay otra de 23 serotipos (23-valente) que se utiliza en niños de alto riesgo a partir de los 2 años. 

La pauta de administración de la vacuna del neumococo es la siguiente: dos dosis iniciales (2-4 meses) con una dosis de refuerzo a los 11-15 meses. Esta vacuna ya está financiada en todas las CCAA.

Los efectos secundarios más frecuentes de la vacuna del neumococo son fiebre leve, disminución del apetito, molestias y enrojecimiento en la zona del pinchazo, irritabilidad y somnolencia.

Vacuna triple vírica (contra el sarampión, la rubéola y la parotiditis)

El sarampión es una enfermedad vírica, cuya incidencia ha caído en España un 95% gracias a la vacunación sistemática.

Se trata de una enfermedad con complicaciones graves y frecuentes como encefalitis, bronconeumonía y otitis. La mortalidad por sarampión en los países desarrollados es de 1-2 casos por cada mil afectados.

El sarampión es muy contagioso. En sus primeras fases se manifiesta en forma de catarro, para terminar con una erupción que se extiende desde la cabeza al resto del cuerpo.

La rubéola está igualmente propiciada por un virus que se transmite por vía respiratoria. Es muy contagiosa desde una semana antes de la aparición de la erupción hasta incluso una semana después de la misma. Habitualmente es una enfermedad leve, pero muy peligrosa para las embarazadas, ya que el niño puede nacer con rubéola congénita, lo que se traduce en serios problemas de salud como sordera, ceguera, cardiopatía o retraso mental.

La parotiditis (paperas) está provocada por un virus que se manifiesta con aumento doloroso de la glándulas salivares a ambos lados de la mandíbula, fiebre, malestar y dolor de cabeza. Aunque en la mayoría de los casos es una enfermedad leve, puede haber complicaciones como pancreatitis, encefalitis, pérdida de audición e inflamación de los testículos (orquitis).

En España, se administra la vacuna triple vírica para luchar contra el sarampión, la rubéola y la parotiditis. La pauta de administración es de dos dosis: la primera a los 12 meses y la segunda a los 2-3 años, aunque la Asociación Española de Pediatría recomienda que sea a los 2 años.

La eficacia de esta vacuna es del 95% para los tres virus, con una inmunidad que suelen prolongarse durante toda la vida en el caso del sarampión y la parotiditis y al menos 16 años en el 90% de los vacunados en el caso de la rubéola.

Los efectos secundarios de la vacuna triple vírica no aparecen inmediatamente sino a los 5-15 días de su administración, con fiebre moderada que puede acompañarse de un sarpullido. Los estudios científicos demuestran que no hay ninguna relación entre el autismo y la vacuna triple vírica. La vacuna triple vírica no está contraindicada para los alérgicos al huevo y no hace falta que el niño haya tomado huevo anteriormente para administrársela, por si fuera alérgico.

Vacuna del papiloma humano (papilomavirus)

La infección por el virus del papiloma humano (VPH) es la enfermedad de transmisión sexual más frecuente. Hay más de cien tipos de VPH, algunos de los cuales pueden causar cáncer cervical (cáncer de cuello de útero) si la infección permanece entre 20 y 30 años en el organismo sin tratar, cáncer anal  y otras lesiones precancerosas localizadas en la zona genital femenina. Además, el VPH puede ocasionar verrugas anogenitales en ambos sexos. 

La vacuna frente al virus del papiloma humano solo es eficaz si no se ha producido la infección. Esto solo se garantiza cuando no se han mantenido aún relaciones sexuales, por lo que la vacuna se está administrando a niñas a partir de los 11 años. En el mercado hay dos preparados vacunales: 

  • vacuna tretravalente (Gardasil) : dos dosis separadas por seis meses, a administrar en niñas de entre 9 y 13 años, y tres dosis (0-2-6 meses) si la adolescente tiene 14 años o más.
  • vacuna vibalente (Cervarix): dos dosis separadas por seis meses para niñas entre 9 y 14 años y tres dosis (0-1-6 meses) si la adolescente tiene 15 años o más. 

Ambas vacunas y protegen contra el 70-80% de los virus que provocan el cáncer de cuello de útero. En lesiones precancerosas no tienen efecto. Gardasil también actúa frente a las verrugas genitales, por lo que puede administrarse a niños. Los efectos adversos de la vacuna del virus del papiloma humano son leves como fiebre moderada, dolor y enrojecimiento en la zona del pinchazo. 

En sus recomendaciones para el año 2017, el Comité de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría recomienda informar a las familias con hijos varones de la posibilidad de poner esta vacuna en las mismas dosis y con la misma pauta que en las niñas, ya que en los últimos tiempos se ha producido un incremento de cánceres en varones causados por el virus del papiloma humano.

Vacuna contra la varicela

La varicela es una enfermedad vírica que se transmite por el aire o por contacto directo con la persona infectada. Provoca fiebre y una erupción cutánea que produce picor. Suele ser una enfermedad leve, pero sus complicaciones son graves, especialmente en los menores de un año, en los inmunodeprimidos y en los adultos.

Las complicaciones más frecuentes son: sobreinfección de las lesiones cutáneas, otitis, afectación cerebelosa, encefalitis, síndrome de Reye o neumonía.

Aunque estuvo un tiempo fuera del calendario vacunal oficial de las Comunidades Autónomas, la vacuna de la varicela ha vuelto a entrar en el conjunto de vacunas financiadas desde febrero de 2016.

La pauta de administración es de dos dosis: la primera a los 12-15 meses y la segunda a los 3-4 años. La vacuna de la varicela se puede administrar junto con el resto de vacunas de los 12 meses. Si no se hace el mismo día, hay que esperar un mes desde que se ha puesto la triple vírica. A los adolescentes que no hayan pasado la enfermedad se les administraría la vacuna a los 12 años.

La vacuna de la varicela protege en un 95% frente a la forma grave de la enfermedad y un 70-90% frente a la erupción típica. No previene totalmente la varicela, que se puede pasar, aun estando vacunado, en una forma muy leve.

Los efectos secundarios más frecuentes de la vacuna de la varicela son molestias, picor y enrojecimiento en la zona del pinchazo y fiebre moderada entre 5 y 12 días tras la administración.