Vacunas infantiles: Seguridad de las vacunas y contraindicaciones

Autor: Terry Gragera (4 de Enero de 2017)

Las vacunas son productos muy seguros y muy probados. No obstante, pueden tener algún efecto secundario como cualquier fármaco. En la mayoría de las ocasiones, las vacunas infantiles pueden provocar dolor y/o enrojecimiento en la zona del pinchazo, edema, irritabilidad o fiebre leve

Cuando el niño es alérgico a alguno de los componentes de la vacuna sí se pueden producir reacciones adversas de mayor importancia, pero esto es algo que ocurre en un porcentaje muy bajo de casos. Pero si el pequeño tiene una reacción anafiláctica (reacción alérgica grave) tras la administración de una de ellas, no se le podrán poner las siguientes dosis de esa misma vacuna. 

El niño puede ser vacunado aunque esté pasando por procesos leves, como un catarro, y también si está tomando otros medicamentos, incluso antibióticos, a excepción en este último caso de la vacuna antitifoidea oral. Si el niño tiene fiebre alta, pasa por una crisis asmática o padece una cardiopatía o una nefropatía que en ese momento estén descompensadas, hay que retrasar la vacunación. 

La mayoría de las vacunas se administra antes de los siete años. Los niños prematuros deben recibir las vacunas según su edad cronológica, sin tener en cuenta su edad corregida. 


En España, cada Comunidad Autonóma (CCAA) tiene un tiene un calendario propio, ya que las competencias sanitarias están transferidas. Por este motivo, las coberturas vacunales pueden ser más o menos amplias dependiendo de dónde se viva. 

Además de los distintos calendarios vacunales de cada Comunidad, la Asociación Española de Pediatría (AEP) publica cada año sus recomendaciones. Todas las vacunas recogidas en el calendario de las CCAA son gratuitas. Las recomendadas por la AEP que estén fuera de calendario tienen que ser sufragadas por cada familia, a no ser que el niño pertenezca a un grupo de riesgo para el que sí se incluyan. 

Las vacunas infantiles suelen administrarse en varias dosis. Si se olvida alguna, lo más habitual es que se pueda seguir con la pauta iniciada aunque sea más tarde, sin necesidad de comenzar de nuevo todo el proceso. En estos casos, hay que consultar con el pediatra cómo actuar. 

La vacunación no es obligatoria en España; es un derecho del niño al que los padres pueden negarse, a no ser que la Justicia determine que el menor debe ser vacunado obligatoriamente para evitar alguna epidemia.