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Fumar, las recaídas en verano

Autor: Laura Marcos Revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo (22 de Julio de 2016)

© iStock

El verano es un periodo de riesgo de recaídas para los ex fumadores tempranos, dado que se viven situaciones que pueden volver a recrear la necesidad de encender un cigarrillo. Las esperas en los aeropuertos, momentos de ocio en terrazas o chiringuitos o, simplemente, el exceso de tiempo libre podrían potenciar una vuelta al tabaco, acabando con mucho tiempo y esfuerzo invertidos en conseguir dejar de fumar.

7 de cada 10 fumadores ha intentado dejar de fumar al menos una vez en su vida, y de cada 3 que lo consiguen, 2 de ellos tuvieron que intentarlo al menos dos veces hasta conseguirlo, según un estudio de una compañía biomédica española. Estos datos indican que la adicción a la nicotina es potente y su desintoxicación no es sencilla, con lo que existe un periodo incial en el que es el fumador es más susceptible de volver a recaer.

Se necesita un año completo sin fumar para considerarse un ex fumador completo. A partir de los 6 meses, el fumador ya está acostumbrado a vivir sin tabaco, y es poco probable que vuelva a fumar. En cambio, es en los primeros 3 meses de deshabituación cuando se corre el mayor riesgo de recaídas. Es importante señalar, no obstante, que dentro de los primeros 6 meses después de dejar el tabaco, nunca podemos estar seguros de que estamos totalmente desintoxicados.


¿Por qué se producen las recaídas?

Las recaídas pueden ocurrir durante un proceso de deshabituación a una sustancia, como ocurre con la nicotina. El cuerpo necesita un periodo para desintoxicarse del tabaco, y durante este tiempo es más probable que se produzca una vuelta al hábito, debido al conocido como síndrome de abstinencia.

El cuerpo establece una dependencia a determinadas sustancias por unos procesos químicos muy complejos ocurrido en el cerebro. El fumador activará en el cerebro sus áreas de recompensa inmediata cada vez que inhala el humo del tabaco. La nicotina tarda menos de diez segundos en hacer efecto en el cerebro. El síndrome de abstiencia se produce cuando el cuerpo manifiesta su ‘necesidad’ de adquirir su dosis habitual de la sustancia de la que se tiene dependencia.

En el tabaco, el síndrome de abstinencia dura entre 3 y 5 minutos. Ese tiempo es clave, porque el fumador decidirá en él si se enciende o no otro cigarrillo. Este momento puede repetirse varias veces al día durante las primeras semanas de deshabituación de la nicotina, y es importante que el fumador cuente con herramientas para hacerle frente.