Sudoración y sofocos en la menopausia

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo (22 de Octubre de 2014)

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Siete de cada diez mujeres experimentan sofocos, con su correspondiente sudoración, durante la menopausia. Este es uno de los síntomas más frecuentes de esta etapa vital femenina en la que acaba la vida fértil. ¿Cómo se puede combatir ese exceso de calor y transpiración?

La reserva ovárica de la mujer se va agotando año tras año hasta llegar a la menopausia, cuando ya no ovula más. Este momento conlleva una serie de cambios orgánicos, entre los que destaca el descenso brusco de estrógenos, que se traduce en una serie de síntomas molestos como los sofocos.

En la mayoría de las ocasiones, los sofocos provocan exceso de sudor en la mujer, ya que aceleran el ritmo cardiaco y elevan la temperatura corporal. Además, la caída de estrógenos repercute directamente en el hipotálamo que, desde el cerebro, es el que controla la temperatura del organismo.

Algunas ideas acerca de los sofocos

  • Los sofocos pueden aparecer durante el día o en mitad de la noche, llegando a despertar a la afectada, que tiene incluso que cambiarse de ropa por la abundancia de sudor.
  • Se desencadenan de modo espontáneo y súbito, sin ninguna causa que los provoque, o bien ante situaciones determinadas, como estrés, calor ambiental, ingesta de algunas comidas…
  • La mujer nota un calor repentino calor y sensación de ansiedad que va desde el pecho hasta el cuello y el rostro.
  • La sensación de calor y sudor que acompaña al sofoco puede extenderse al resto del cuerpo y acabar en escalofríos.
  • Los sofocos pueden durar entre medio minuto y cinco minutos.
  • Hay mujeres que experimentan sofocos durante varios años (dos o tres), aunque en casi todos los casos desaparecen después de este periodo de tiempo.
  • Los sofocos son una de las molestias que más alteran la calidad de vida de las mujeres en esta etapa, pues influyen negativamente en la calidad del sueño y en el descanso, además de afectar al estado de ánimo

En la menopausia se produce también una modificación del pH cutáneo, por lo que es posible que el olor corporal producido por la sudoración sea más penetrante.

Consejos ante los sofocos y la excesiva sudoración

Los sofocos y la sudoración que conllevan resultan muy molestos; por eso conviene aplicar remedios que mejoren el bienestar.

  • Extremar la higiene. Con las duchas que sea necesarias y usando desodorantes específicos para la hiperhidrosis.
  • Usar tejidos naturales. Como el lino y el algodón, que mejoran la transpiración.
  • Evitar los ambientes muy caldeados. Y no abrigarse en exceso; es mejor vestirse con sucesivas capas de ropa.
  • Practicar ejercicio físico moderado y técnicas de relajación, meditación o yoga, especialmente si los sofocos están relacionados con el estrés.
  • Mantenerse en un peso adecuado. Tener sobrepeso aumenta la sudoración, por lo que es importante que el IMC (Índice de Masa Corporal) sea el adecuado.
  • Vigilar la alimentación. Determinadas bebidas, alimentos y condimentos, como el picante, la cafeína y el alcohol, provocan más sudoración.
  • Consultar al médico. Si los sofocos y la excesiva sudoración alteran gravemente el bienestar, conviene consultar al médico acerca de las posibilidades terapéuticas más indicadas.

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