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Sudoración de pies

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo (7 de Junio de 2016)

Sudar es necesario para que el organismo autorregule el calor excesivo del cuerpo. Las glándulas sudoríparas, que se encuentran por toda la piel, son las encargadas de expulsar las toxinas del sudor, concentradas mayormente en la frente, las palmas de las manos y en las plantas de los pies. Además de la regulación térmica, también el calor ambiental, la alimentación, el ejercicio físico o el estrés pueden provocar sudoración.

En caso de calor intenso, la sudoración se produce principalmente en la cara, mientras que en caso de excitación nerviosa, la transpiración comienza primero en las palmas de las manos y las plantas de los pies.

Cuándo el sudor de pies es excesivo e intenso puede tener una causa patológica. La hiperhidrosis es la producción de sudor en cantidades mayores a las requeridas para una regulación térmica normal. Se produce por un fallo del sistema nervioso simpático y puede ser generalizada o local. Suele aparecer sobre todo cuando el afectado tiene miedo, padece dolor o sufre estrés psicológico.

La hiperhidrosis plantar y la bromohidrosis (olor de pies) suelen estar relacionados entre sí y son bastante frecuentes entre la población. Además, a menudo la sudoración excesiva en las plantas de los pies provoca infecciones por hongos o verrugas, a causa de la humedad en el calzado cerrado.

También otras patologías pueden producir una mayor traspiración plantar, como por ejemplo la diabetes, el estreñimiento o algunas enfermedades relacionadas con el hígado.

¿Por qué se produce el mal olor de pies?

El sudor por sí solo no tiene olor. Está compuesto de agua, cloruro sódico, urea y ácido úrico, microorganismos que al entrar en contacto con otras bacterias del ambiente se descomponen y producen el mal olor, especialmente en lugares húmedos y cálidos como puede ser el interior del zapato o el calcetín.

Las sustancias que forman el sudor provienen principalmente de la alimentación, pero también de la actividad celular y de la contaminación, entre otros. Así, la alimentación juega un papel importante en la regulación del sudor y en la disminución del olor.

Las infecciones por hongos también aumentan la sudoración de los pies y el mal olor. Tanto en verano, con el constante contacto del pie con el agua o en invierno, con el uso de zapatos cerrados y calcetines, los pies húmedos favorecen la proliferación de bacterias y hongos que desencadenan un olor desagradable y otros problemas como el pie de atleta. La humedad también puede acabar originando ampollas, maceración e irritación de la piel o infecciones.

¿Cómo se puede prevenir el sudor y olor de pies?

Para prevenir el sudor y olor de pies, o para mitigar sus incómodos efectos, es necesario, sobre todo, mantener una buena higiene diaria. Para ello, se debe lavar la zona cuidadosamente con agua y jabón varias veces al día y secar bien los dedos y todo el pie.

También es aconsejable utilizar calcetines o medias de tejidos naturales (lana, algodón...), que permitan la transpiración. Por el contrario, las fibras sintéticas no dejan ventilar bien el pie y el sudor se acumula provocando el mal olor.

Lo mismo sucede con el tipo de calzado. Es recomendable que el calzado no sea muy ajustado, que esté hecho de tejidos naturales y que tenga sistemas de ventilación que favorezcan la transpiración. Asimismo, es preferible evitar las suelas de goma y el uso de zapatillas deportivas a diario.

Tanto el calzado como los calcetines se deben cambiar diariamente, para que se ventilen y estén secos al contacto con los pies. Cada cierto tiempo es importante desinfectar el interior de los zapatos con algún fungicida, para evitar la formación de hongos.

Si estas recomendaciones no fueran suficientes para disminuir el sudor y el olor de pies, también existen productos específicos para controlar y regular el problema. En el mercado se pueden encontrar talcos, desodorantes y antitranspirantes con cloruro de aluminio para este fin. El podólogo también puede recomendar alguna fórmula magistral o tratamiento individualizado según cada caso.