Dispepsia: Diagnóstico

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dr. Palestino Abdeljabbar (19 de Marzo de 2016)

Una historia clínica minuciosa y una detallada exploración física son fundamentales en la evaluación y el diagnóstico de la dispepsia, aunque por sí solas no van a darnos un diagnóstico específico. En la historia clínica debe comprobarse cuándo se produjo el inicio de los síntomas, la duración, localización e irradiación del dolor, así como la sintomatología asociada, hábitos tóxicos e ingesta medicamentosa. Una historia previa de síndrome constitucional, masa abdominal o anemia nos orientará más hacia el cáncer gástrico, mientras que una historia larga de dolores episódicos hacen más probable el diagnóstico de dispepsia funcional o úlcera péptica, siendo esta más frecuente cuando el dolor aumenta por la noche y se alivia con la ingesta.

Aunque esta clasificación es de utilidad limitada y discutida, dependiendo de las diferentes manifestaciones clínicas, la dispepsia se divide en:

  1. Dispepsia funcional de tipo ulceroso: cuando el síntoma predominante es el dolor.
  2. Dispepsia funcional de tipo dismotilidad: cuando predomina la saciedad precoz, distensión, plenitud o náuseas.
  3. Dispepsia funcional inespecífica: cuando no cumple los criterios anteriores.

Existen una serie de signos y síntomas de alarma que van a ser claves en la historia clínica, pues nos obligan a estrategias diagnósticas más agresivas desde el inicio, y son:

  • Pérdida de peso significativa no intencionada
  • Vómitos importantes y recurrentes
  • Disfagia
  • Sangrado digestivo: hematemesis, melenas, anemia
  • Cirugía gástrica previa
  • Historia familiar de neoplasia de tracto gastrointestinal superior
  • Presencia de masa abdominal palpable

Las pruebas complementarias disponibles para el diagnóstico de la dispepsia son las siguientes:

  • La endoscopia digestiva es más sensible que la radiología de contraste en la detección del cáncer gástrico precoz y de erosiones gástricas y duodenales, ya que permite la biopsia de cualquier lesión inmediatamente. El estudio radiológico podría reservarse para aquellos pacientes que rechazan o no toleran la endoscopia. En pacientes menores de 55 años sin síntomas de alarma no está indicado hacer de forma rutinaria una endoscopia.
  • Para la investigación de la infección por H. pylori disponemos de métodos invasivos, realizados a partir de la endoscopia y métodos no invasivos. La prueba del aliento con urea C13 es el método diagnóstico no invasivo de elección en los pacientes dispépticos, y el test rápido de la ureasa en los pacientes que precisan una endoscopia.
  • Según la supuesta causa, se pueden realizar otros exámenes como, por ejemplo, una ecografía del páncreas, una tomografía computarizada(TC), una tomografía por resonancia magnética (TRM) del estómago o una exploración visual (endoscopia) del conducto biliar.


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