Problemas de visión: Tratamiento

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. María Fernanda Pedrero (2 de Junio de 2016)

Ante problemas de visión, el tratamiento es individualizado en función de la causa que ha originado el defecto de la visión. Hay problemas de visión que, aunque sean de larga duración, tienen un tratamiento fácil de abordar.

La hipermetropía y la miopía, los más frecuentes, requieren el uso de lentes que corrijan la profundidad a la que la luz se refleja en la retina. El uso de gafas o lentillas está muy extendido. No obstante, algunos casos de intolerancia a las lentillas (que suelen darse con la edad, cuando el ojo se vuelve más seco) hacen imposible continuar con su uso, que normalmente se ha dado durante décadas. Es habitual en mujeres en el inicio de la menopausia.

En estos casos, podemos recurrir al láser, que equilibra la visión con muy buenos resultados. En la mayoría de los casos los efectos son muy duraderos, pero la miopía puede volver a aparecer, aunque de manera más leve.

También existe la posibilidad de recurrir a lentes o lentillas intraoculares. Esto permitirá que la lente se coloque en el interior del globo ocular, en vez de situarse en el exterior como las lentillas tradicionales. Este método soluciona los problemas de intolerancia por ojo seco.

Otros problemas de visión son más graves, y muchos de ellos son síntoma de otras enfermedades. Por eso es fundamental tratar directamente la enfermedad de base que provoca dicho trastorno. En caso de que estemos hablando de un ataque de migraña, los antieméticos son un primer paso para aliviar los síntomas. Luego, son recomendables los medicamentos contra el dolor (analgésicos), como por ejemplo, ácido acetilsalicílico, paracetamol o ibuprofeno.

Algunos problemas de visión surgen como consecuencia de un nivel bajo de azúcar. Cuando esto sucede, se recomienda ingerir glucosa con rapidez, a través de zumos, dulces, u otros alimentos ricos en azúcar.

En otras ocasiones los problemas de visión vienen dados repentinamente, y el éxito de su tratamiento depende de la rapidez con la que se actúe. Un desprendimiento de retina puede detenerse la mayoría de las veces quirúrgicamente con la implantación de un exo-implante o banda de silicona. Además, con ayuda de láser, puede soldarse el hueco que queda entre el epitelio pigmentario y la retina.

La intervención rápida en un desprendimiento de retina reducirá las probabilidades de que se produzca pérdida de visión parcial o total. Lo mismo sucede en el caso de un ataque de glaucoma, en el que deberá reducirse rápidamente la presión intraocular con medicamentos y, a continuación, operar el ojo.



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