Problemas circulatorios

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. María Gemma Tena (19 de Marzo de 2015)

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Los problemas circulatorios suelen manifestarse con un debilitamiento directo de la circulación y un descenso de la presión sanguínea. El rostro del paciente adquiere una coloración entre amarillenta y gris, las ojeras se marcan y el paciente se siente cansado y sin fuerzas. Además, el paciente manifiesta una sudoración excesiva y sufre mareos.

Si baja la presión sanguínea, la circulación intenta durante cierto tiempo desviar la sangre hacia los órganos vitales, mientras los vasos sanguíneos hacia los músculos se estrechan. Si este mecanismo de ayuda no es suficiente, baja la presión sanguínea del cerebro. Si los problemas circulatorios importantes no se detectan inmediatamente, suelen provocar un colapso circulatorio o un síncope. La causa de ello es una hipoxia cerebral pasajera motivada por la hipoperfusión y que provoca la pérdida del conocimiento.

Las personas que sufren problemas circulatorios pueden sufrir determinados síntomas muy variables. Es frecuente el entumecimiento de manos y piernas, o incluso edemas y calambres en las extremidades, que podrían ir acompañados de una pérdida de sensibilidad. El paciente también perderá fuerza en manos y pies y pueden darse varices en las piernas. En algunos casos, se puede presentar color azulado en las uñas y dedos y migrañas. También el rostro presentará rasgos específicos, como coloración amarillenta o gris y ojeras marcadas. En general, las personas que sufren problemas circulatorios se sentirán cansados, sin fuerzas, tendrán dificultades para moverse y levantarse repentinamente, y en ocasiones también podrán sufrir mareos.

El tratamiento de los problemas circulatorios, como su causa, es muy variado. Dependerá de cada caso individual. Normalmente, consiste en favorecer nuevamente la circulación de las zonas afectadas, especialmente las extremidades, realizando aplicaciones de frío, colocándolas en alto o realizando actividad física. Las sustancias estimulantes, como el café y la nicotina, están contraindicadas en el tratamiento de los problemas circulatorios. En cambio, lo más recomendable para solucionar problemas circulatorios es cambiar el estilo de vida. Tratar de comer equilibrado, evitando los alimentos con grasas saturadas, y realizando ejercicio físico, se favocerá la circulación en las extremidades y se solucionarán problemas leves de circulación.

En cambio, si los problemas persisten, será necesario acudir al médico, que podrá recetar algún medicamento que aumente la presión sanguínea. Si se derivan de otras enfermedades asociadas, como las enfermedades cardiacas, deberá seguirse el tratamiento indicado para estas enfermedades.

Un caso especial de los problemas circulatorios es la denominada disregulación ortostática, que se produce, por ejemplo, por pasar mucho tiempo en el sol o en las grandes aglomeraciones. A menudo también se produce al levantarse repentinamente desde la posición de tumbado.



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