Piernas cansadas: Tratamiento

Autor: Redacción Onmeda (3 de Marzo de 2017)

El tratamiento para las piernas pesadas se determina según la causa y la gravedad de las molestias. En caso de piernas cansadas, ayuda mantenerlas en alto tanto tiempo como sea posible, ya que así se alivia el reflujo de la sangre de las venas. Hay que evitar permanecer sentado o de pie durante mucho rato. También es bueno realizar gimnasia para las venas de la pierna, ya que fortalece las paredes de los vasos sanguíneos y mejora el flujo de la sangre.

Asimismo, las molestias se pueden mejorar de la siguiente forma:

  • Ducharse con cambios regulares de temperatura
  • Beber mucho líquido (mínimo 2 litros al día)
  • Además, las medias compresivas son muy beneficiosas. Estas medias compresivas médicas bien ajustadas favorecen de manera efectiva la función de la vena y sirven para evitar otras enfermedades asociadas.

 

 Medias compresivas

Las medias compresivas pueden utilizarse tanto si ya padeces problemas en las venas de las piernas como si deseas prevenir los factores de riesgo. Entre estos condicionantes cuentan, sobre todo, los genéticos, tener una actividad preferentemente sentada o de pie, poseer una elevada tendencia al estrangulamiento sanguíneo, pasar por un embarazo, hacer viajes largos en avión, coche o tren (síndrome de la clase turista) o permanecer en cama. Otra de las posibles causantes son las enfermedades linfáticas.

En el caso de las venas enfermas, las válvulas venosas se obstruyen y dejan de actuar correctamente como pequeñas válvulas que impiden que el flujo sanguíneo vuelva al corazón. La consecuencia es que la sangre se acumula en las piernas. Esto produce un ensanchamiento progresivo de las venas, lo cual, a su vez, da lugar a que el cierre de las válvulas empeore aún más.

Las medias compresivas ejercen una presión sobre las venas ensanchadas desde el exterior para intentar estrechar su diámetro entre una quinta y una tercera parte. Así, gracias a esta sección trasversal estrechada de las venas, las válvulas pueden volver a cerrarse mejor. Además, también aumenta la velocidad del flujo sanguíneo y se favorece el bombeo del corazón, lo cual evita a su vez atascos y protege a las venas de futuras sobredilataciones. La mejora del flujo sanguíneo al corazón reduce el peligro de trombosis y el subsiguiente riesgo de embolia. Los procesos metabólicos de la pierna se ven mejorados, con lo cual también se previenen las úlceras varicosas. Asimismo, la presión continua ejercida desde afuera actúa drenando líquido en el tejido, lo cual impide la formación de edemas.

Hay que diferenciar las medias compresivas de las medias protectoras que, en lo que se refiere al alcance, duración y reparto de la presión total no sirven para los ámbitos de aplicación aquí descritos. Además, también hay que diferenciarlas de las medias profilácticas anti trombosis que son las que se utilizan, por ejemplo, en el hospital.

Las medias compresivas suelen recetarse en caso necesario, sin embargo, la Seguridad Social solo suele asumir los gastos de dos pares al año. En circunstancias especiales, que deben fundamentarse por motivos médicos, pueden ser cuatro. Las medias deben medirse exactamente según la pierna y ajustarse a ella. En casos en los que el tamaño corporal o la forma de la pierna sean excepcionalmente grandes o si existen requisitos de presión especiales o diferentes clases de compresión entre ambas piernas, puede que sea necesario encargar unas medias a medida.

Las medias compresivas médicas modernas ya no tienen nada que ver con esas con duras gomas como las de antes, ahora están disponibles en diferentes colores y transparencias, de manera que se parecen mucho a las normales en cuanto a aspecto y comodidad de uso.

Según el grado de enfermedad, pueden utilizarse cuatro tipos de medias compresivas que se diferencian principalmente por la firmeza del material, con lo cual la fuerza de presión que ejercen es también distinta:

  • Clase I: para utilizarse en caso de sensación de pesadez y cansancio de las piernas, en varices ligeras o en varicosis inicial, así como durante el embarazo.
  • Clase II: para utilizarse en caso de molestias fuertes, varices, prominentes, ligeras hinchazones, tras inflamaciones venosas superficiales, infecciones fuertes durante el embarazo y después de tratamientos de obstrucción u operaciones.
  • Clase III: para utilizarse en caso de insuficiencia venosa crónica, tras una trombosis, con trastornos cutáneos y después de la curación de úlceras de piernas.
  • Clase VI: para utilizarse en caso de cuadros de enfermedad más severos que los de clase III, así como en edemas linfáticos.

 

Para poder ajustar la media compresiva exactamente a la pierna, hay que medirla estando de pie y sin que exista un cuadro de edema. Dado que, por lo general, las piernas no tienen exactamente la misma longitud y diámetro, es necesario medir ambas piernas por separado, en el caso de que sea necesario llevarlas en las dos. Las medias compresivas se colocarán nada más despertarse y levantarse de la cama o directamente después del aseo; es decir, antes de se hayan formado edemas en la pierna. Para evitar que al colocarte las medias el material se estropee es conveniente hacerlo sin llevar ningún abalorio en las manos. Si, además, lo haces con guantes de goma, mejor que mejor, ya que te será más fácil tirar de la tela. Procura no estirarla demasiado al subirte las medias. La manera de hacerlo es ir desenrollando la media compresiva de forma regular según la vayas subiendo, sin tirar demasiado hacia arriba.

 Complicaciones y contraindicaciones

 Las medias compresivas que estén mal ajustadas pueden provocar daños por presión.

En el caso de una enfermedad arterial en fase avanzada no es conveniente realizar un tratamiento compresivo, tampoco si existen trastornos funcionales del corazón, enfermedades húmedas de la piel o un deterioro grave de la función de los nervios en brazos y piernas. En el caso de una poliartritis crónica, el uso de unas medias compresivas se determinará según el caso clínico individual.



Symptom-Check