Pérdida de memoria

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. Cristina Martín (3 de Enero de 2013)

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Los fallos de memoria y despistes pueden ocurrir con cierta frecuencia en la vida cotidiana. Ocurre, a menudo, que no se pueden recordar nombres, fechas o números de teléfono. Estas alteraciones pueden ser debidos a muchas causas, pero normalmente están asociados al envejecimiento. Cuando la pérdida de memoria va más allá de simples olvidos por la edad y no solo se olvidan detalles esporádicamente, sino que es un problema más habitual y grave, podría ser un síntoma de la Enfermedad de Alzheimer u otras demencias.

Hasta cierta frecuencia y gravedad, las pérdidas de memorias son completamente normales e inofensivas y se deben a razones tales como las distracciones, el estrés, la ansiedad o la depresión. Los problemas de memoria asociados a estos factores psicológicos, suelen ser temporales y desaparecer cuando mejora la situación que los ha provocado.

Es más crítico si la pérdida de memoria es frecuente, mantenida en el tiempo y se produce junto con dificultades de aprendizaje y falta de concentración. En este caso se debe consultar siempre con un médico para aclarar las causas de la falta de memoria y, si procede, iniciar un tratamiento adecuado.

Entre algunas de las enfermedades o problemas que pueden causar alteraciones de la memoria están: coágulos de sangre en el cerebro, trastornos de la tiroides, los riñones o en el hígado, efectos secundarios de algunos medicamentos, falta de vitamina B12, alcoholismo crónico o tumores en el cerebro, entre otros. Un doctor debe tratar condiciones médicas como éstas lo más pronto posible.

Cuando los fallos de memoria se deben a la edad y el envejecimiento se pueden tomar algunas medidas para entrenar el cerebro y prevenir problemas futuros. A partir de los 40 años se van perdiendo facultades de la memoria y el estilo de vida influye mucho en la evolución de la memoria. Así, hacer ejercicio físico, la meditación, la relajación, juegos de memoria, de cálculo, leer o incluso la alimentación rica en ciertas sustancias puede ayudar a mantener el cerebro en forma.

La falta de memoria, en personas mayores, también puede ser un primer indicio de demencia, alzhéimer u otras patologías que conllevan un deterioro de las capacidades cognitivas. En este caso, a menudo se acompaña de desorientación temporo-espacial y/o personal y una restricción de la capacidad de aprender y una reducción o limitación en las actividades cotidianas. Para estas personas es necesario que un médico diagnostique y trate cuanto antes su caso, para evitar que la patología y sintomatología empeore.



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