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Parálisis

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. María Fernanda Pedrero (4 de Julio de 2016)

© iStock

La parálisis es la pérdida de función y sensibilidad muscular, es decir, supone la incapacidad de mover partes del cuerpo, como brazos y piernas o músculos aislados (como los músculos de los párpados), o incluso todo el cuerpo. Esto ocurre cuando el sistema nervioso o nervios aislados presentan problemas en su funcionamiento. Puede ser provocada por un traumatismo, una enfermedad o una intoxicación.

Los profesionales de la medicina denominan a la parálisis, en función de su alcance, plegia, parálisis o paresia.

A veces una parálisis aparece de forma repentina, por ejemplo, tras un accidente, un infarto cerebral o por la denominada parálisis facial idiopática (parálisis de Bell), una parálisis de la cara de causa desconocida, aunque recientemente se sugiere que se puede deber a una infección vírica (virus del herpes simple tipo 1, virus del herpes zóster o culebrilla, citomegalovirus, el virus de las paperas, la rubéola, la monunucleosis o la gripe) o un trastorno inmunitario.

Muchas lesiones del cerebro pueden provocar parálisis cerebral. Sin embargo, después de los cinco años, una lesión cerebral no se considera parálisis cerebral. La lesión del cerebro que provoca la parálisis puede suceder durante el embarazo, el nacimiento, después del nacimiento o en los primeros cinco años de vida. Desde que hay una lesión cerebral no empeora, pero los síntomas cambian con el crecimiento del menor.

Las lesiones de los recién nacidos y el escaso aporte de oxígeno que reciben al cerebro durante e inmediatamente después del parto, causan del 15 al 20% de los casos. Es más frecuente en niños con bajo peso al nacer y prematuros. También infecciones prenatales, como rubéola, toxoplasmosis o infección por citomegalovirus, en algunos casos, pueden provocar parálisis cerebral. Otras enfermedades graves, como la meningitis, la septicemia, traumatismos o casos de deshidratación grave, pueden estar detrás de lesiones cerebrales y parálisis cerebral.

Existen también algunas afecciones que pueden provocar parálisis progresivas, como determinadas enfermedades nerviosas (por ejemplo, polineuropatías) y enfermedades musculares (por ejemplo, distrofias musculares).

En función de su causa y del tratamiento, una parálisis puede disminuir o persistir.



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