Parálisis: Tratamiento

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. María Fernanda Pedrero (4 de Julio de 2016)

En el caso de la parálisis, el tratamiento se orienta hacia la causa que ha originado el problema. Las parálisis pueden desarrollarse de forma muy diferente. De este modo, y en la mayoría de los casos, una parálisis facial con origen desconocido desaparece por sí misma en un plazo de entre seis semanas y a seis meses. Si las causas de la parálisis se deben a inflamaciones de nervios o músculos por infecciones, en algunos casos será necesario para el tratamiento el uso de antibióticos o medicamentos antivirales.

Una parálisis causada por un tumor cerebral puede desaparecer bajo ciertas condiciones tras una operación con éxito o aplicando quimioterapia o radioterapia sobre el tumor.

En el caso de muchas enfermedades neurológicas, la parálisis es irreversible, lo que significa que los nervios dejan de funcionar permanentemente y la parálisis permanece. Sobre todo en enfermedades nerviosas y musculares como la esclerosis múltiple (EM), la esclerosis lateral amiotrófica (ELA) o la distrofia muscular de Duchenne.

Al no existir una terapia para estas parálisis que elimine las causas por completo conviene recurrir a medidas de apoyo: la fisioterapia (por ejemplo, gimnasia terapéutica) y los tratamientos corporales (baños calor-frío, baños gimnásticos, masajes, tratamientos con corriente, aplicación de calor) sirven de ayuda para a fortalecer la musculatura y para mejorar el riego vascular y la movilidad.

En el caso de la parálisis facial idiopática (parálisis de Bell) aproximadamente un 80% de los casos se recuperan sin necesidad de tratamiento, pero administrar una terapia precoz puede ayudar al paciente a aliviar el dolor y el grado de denervación y sus posibles secuelas. Para este fin se suelen administrar corticoisteroides en un periodo corto de tiempo, ya que ayudan a disminuir la denervación y el dolor evitando el uso de analgésicos. Algunos estudios han encontrado que puede ser eficaz la terapia antiviral combinada con los corticoides.

Una parte importante del tratamiento de este tipo de parálisis es la protección ocular, pues la falta de oclusión del párpado no permite una protección completa del ojo. Para mejorar este problema se suelen aconsejar las lágrimas artificiales, el uso de gafas o evitar ambientes cargados para que el ojo no se seque.

La fisioterapia también puede ser útil para estimular al nervio facial y mantener el tono muscular. Con masajes y ejercicios faciales se pueden evitar contracturas musculares antes de la recuperación. El calor húmedo aplicado en el área afectada puede aliviar el dolor. Otras terapias que pueden ser utilizadas son la acupuntura, la estimulación eléctrica o la terapia con vitaminas (vitaminas B12, B6 y cinc), que favorecen el crecimiento nervioso. La cirugía de descompresión no se recomienda para este tipo de parálisis.



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