Parálisis: Diagnóstico

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. María Fernanda Pedrero (4 de Julio de 2016)

Toda parálisis repentina o de reciente aparición requiere un diagnóstico médico, ya que podría existir, si bien no es siempre el caso, una enfermedad seria de trasfondo, como, por ejemplo, un infarto cerebrovascular.

En primer lugar, normalmente, el médico realiza una anamnesis completa para determinar las causas de la parálisis y poder así dar un diagnóstico y tratamiento certero. El doctor puede plantear a continuación algunas preguntas, como por ejemplo, cuando fue el momento de aparición de la parálisis, si hubo algún acontecimiento desencadenante determinado (por ejemplo, un accidente, un traumatismo o una lesión), si existen otras dolencias u otra sintomatología al mismo tiempo, si el paciente conoce la existencia de enfermedades previas (como por ejemplo, de arteriosclerosis, de diabetes mellitus o de esclerosis múltiple), también que medicamentos se toman habitualmente, entre muchas otras que pueden ayudar al diagnóstico.

A continuación se realiza una exploración física, un análisis de sangre y un análisis neurológico en profundidad, en los que se controla, entre otros factores, la movilidad, la fuerza muscular, los reflejos y la capacidad de reacción. En función de los resultados, pueden ser necesarias más pruebas de imagen, como una tomografía computarizada (TC), una tomografía por resonancia magnética (RMN), una electromiografía (EMG), electroneurografía (ENG), una electroencefalografía (EEG), una punción lumbar (análisis de líquido cefalorraquídeo), una biopsia muscular (prueba de extracción de muestras de músculo) algunas pruebas genéticas y análisis específicos a cargo de distintos especialistas (como por ejemplo del oftalmólogo o del otorrinolaringólogo, entre otros). El tipo de análisis más conveniente para cada tipo de parálisis depende del tipo de diagnóstico que el médico presuponga en cada caso individual y específico.

En el caso de la parálisis facial idiopática (parálisis de Bell) el diagnóstico se basa en una exploración física para ver con que intensidad y donde se centra la parálisis (en los músculos superiores o en los inferiores de la cara). En la parálisis facial idiopática (parálisis de Bell) tanto la parte superior de la cara como la parte inferior del rostro se ven afectadas simultáneamente, mientras que en el caso de una parálisis facial central provocada por un episodio cerebrovascular (un ictus), se ve más afectada la parte inferior de la cara, además de que en este caso es habitual que haya parálisis en otras áreas del cuerpo.



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