Inconsciencia: Diagnóstico

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo (19 de Marzo de 2016)

El diagnóstico de la inconsciencia tiene que ser el correcto. Además, es muy importante actuar con celeridad para evitar complicaciones. Si se encuentra una persona dormida en el suelo, háblela o intente despertarla sacudiéndola suavemente. Si no reacciona, lo más probable es que haya tenido una pérdida del conocimiento y necesite urgentemente asistencia médica.

La respuesta del médico de urgencias se apoyará en la descripción que los testigos hagan de la situación (por ejemplo, testigos en caso de accidente o familiares). Para un correcto diagnóstico también es fundamental informar si ha habido un posible envenenamiento (alcohol o consumo de drogas) o si existen enfermedades previas, como diabetes mellitus, hipertensión o apoplejía. La primera impresión suele ser un buen indicativo de la causa de la pérdida de conocimiento, por ejemplo, en el caso de heridas en la cabeza o un fuerte olor a alcohol.

Lo primero que el médico de urgencias comprobará serán las señales vitales: primero la respiración, y a continuación el pulso y la presión sanguínea. Asimismo, utilizando en el mismo lugar del accidente un electrocardiógrafo (ECG), el médico puede comprobar la función cardiaca in situ y determinar rápidamente si la causa de la inconsciencia del paciente se debe a graves trastornos cardíacos.

También comprobará los reflejos, movimientos y sensaciones, examinará los globos oculares y las pupilas, y realizará una determinación urgente, in situ, de los niveles de glucosa en sangre (análisis de glucemia). Tras los primeros auxilios, y según sea la causa de la inconsciencia, se llevará al paciente al hospital para seguir realizándole exámenes clínicos. Entre ellos, podemos nombrar, por ejemplo: análisis de sangre, ecografías, radiografías, tomografía computarizada (TC), tomografía computarizada craneal (TCC), resonancia magnética (RM), electroencefalografía (EEG), angiografía, punción de líquido (cefalorraquídeo) y otros exámenes neurológicos.

A través de escalas de coma neurológicas, como la Escala de Glasgow o la Escala de Coma de Bruselas, los médicos pueden valorar el correspondiente nivel de consciencia del paciente dentro del marco del diagnóstico. La graduación de estas escalas va desde la claridad de consciencia (ninguna pérdida de conocimiento) hasta el coma (pérdida total de la consciencia).



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