Hematemesis (vómito de sangre)

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. Patricia Alva (19 de Marzo de 2012)

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Se denomina hematemesis al vómito de sangre fresca, de coágulos sanguíneos o restos hemáticos oscuros, procedentes del estómago o del tracto digestivo que indican la presencia de una hemorragia digestiva alta ( en el esófago, el estómago o el duodeno), asociada comúnmente con varices esofágicas y con úlceras pépticas.

Las causas principales que pueden provocar una hemorragia digestiva alta y la presencia de hematemesis pueden ser una úlcera duodenal o gástrica; tumores en el tracto digestivo alto; lesiones en la mucosa gástrica; varices esofágicas; desgarros de Mallory-Weiss (desgarro en la unión entre el esófago y el estómago, relacionados especialmente con el alcoholismo) ; desgarros por vómitos intensos, por una hernia de hiato o una cirrosis de hígado, entre otras.

Cuando la sangre entra en contacto con los ácidos gástricos del estómago esta adquiere un color negro. Esto ocurre, por ejemplo, cuando hay un tumor gástrico que sangra. Si el afectado vomita sangre, su apariencia puede asimilarse a los posos del café. La sangre fresca, por el contrario, es de color rojo claro y puede proceder de una variz en el esófago (varices esofágicas).

La hematemesis en la edad infantil es poco frecuente, pero en recién nacidos puede deberse a la ingestión de sangre materna durante el parto. En los lactantes, si se ingiere sangre de las grietas y erosiones de los pezones puede provocar hematemesis también.

La hematemesis (vómito de sangre) es una urgencia médica y debe tratarse cuanto antes. Así, es necesario dar con la causa del sangrado con rapidez para poder detenerlo. Para el diagnóstico puede ser necesario realizar diferentes pruebas, entre ellas análisis de sangre, una endoscopia de esófago, una sonda nasogástrica, radiografías u otras. Sin embargo, en algunos casos puede ser difícil diferenciar una hematemesis de un sangrado nasal o una expectoración con sangre.

En casos en los que se ha vomitado mucha sangre, el afectado puede necesitar una transfusión de sangre o concentrados de glóbulos rojos, para recobrar los líquidos y minerales perdidos por los vómitos. Para detener el sangrado puede ser necesario realizar una cirugía. De esta forma, las terapias endoscópicas son un tratamiento común en casos de varices esofágicas, úlcera péptica o por un desgarro de Mallory-Weiss. Cuando la endoscopia no resulta efectiva puede ser necesario realizar una cirugía abierta.



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