Flujo vaginal

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo (29 de Junio de 2016)

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Por flujo vaginal (fluor genitalis) se entiende la secreción de líquido originado en la vagina de la mujer.

Una pequeña cantidad diaria de líquido blanquecino e inodoro que se denomina flujo blanco corresponde a las funciones normales del cuerpo femenino. Este fluido consta de líquido del cuello del útero y células de la mucosa vaginal. Contiene bacterias productoras de ácido láctico que producen un ambiente ácido y evitan que se multipliquen los patógenos dentro de la vagina. Además, asegura que los espermatozoides no pueden entrar en un útero no preparado.

La cantidad de flujo vaginal varía de una mujer a otra y también varía en el marco del ciclo menstrual. Se forma poco antes de la ovulación bajo la influencia de los estrógenos (hormona sexual) y antes de la menstruación aumenta la secreción. Hacia la mitad del ciclo la secreción vaginal es bastante transparente y acuosa, y poco antes y después de la menstruación es más viscosa. En general, se genera tanto flujo menstrual como estrógenos posea la mujer. Otras circunstancias como el embarazo, el estrés y la excitación sexual aumentan la cantidad de flujo vaginal.

Si cambia la consistencia del flujo, y se vuelve por ejemplo acuosa, viscosa, espumosa, “migajosa” o con pus o sangre, o se vuelve de color marrón o verdoso, se debe consular con un médico en cualquier caso para averiguar las causas del trastorno en el flujo vaginal. En la mayoría de los casos, la modificación del flujo viene acompaña de picor, hinchazón, enrojecimiento, dolor durante la micción o con un olor desagradable. 

Cuando los cambios en el flujo vaginal permanecen durante varios días y generan otras molestias, como incomodidad al orinar, ardor o picor o dolor abdominal o pélvico y sangrado no atribuido a la menstruación hay que consultar con el médico.

Habitualmente, los cambios patológicos en el flujo vaginal se deben a una infección por hongos, una enfermedad de transmisión sexual, como la gonorrea, o algún tipo de alteración ligada al área genital, como vaginitis. En el caso de las enfermedades de transmisión sexual (ETS), si ambos miembros de la pareja no se tratan y no se abstienen de mantener sexo hasta estar perfectamente curados, el problema puede cronificarse con sucesivas reinfecciones.

Una inadecuada higiene íntima o el uso de productos irritantes, como perfumes, en la zona genital también pueden provocar cambios en el flujo vaginal.

Los cambios imprevistos (no ligados al ciclo menstrual) en el olor, la cantidad, la consistencia y el color del flujo vaginal deben ser consultados al médico para diagnosticar de qué se trata.



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