Falta de concentración

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dr. Palestino Abdeljabbar (17 de Junio de 2012)

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En caso de una falta de concentración o un trastorno de la capacidad de concentración, la concentración se ve afectada con una intensidad y duración diferentes.

Por concentración se entiende el acto de dirigir toda la atención a una actividad, estímulo, persona o cosa concreta. Mientras se mantiene la concentración, el resto de cosas se perciben solo en segundo plano. Requiere un esfuerzo mental y disminuye con el paso del tiempo, por la pérdida cognitiva que se suele producir asociada a la edad o por la aparición de algunas enfermedades o la adscripción a algunos fármacos que tienen como efecto secundario la pérdida de concentración.

Se habla de falta de concentración cuando no se consigue de forma permanente desconectar de otros estímulos para dedicarse a una cosa concreta. Si la capacidad de concentrarse sobre una cosa se ha debilitado o se ha visto perjudicada provisionalmente, se habla de un trastorno en la capacidad de concentración. Los trastornos de la concentración pueden presentarse de diferentes formas. Una falta de concentración puede aparecer en cualquier momento de la vida, pero en el caso de los niños se habla con frecuencia de una falta de concentración, que si es de tipo permanente puede revelar un trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH).

Hay distintas escalas neurológicas y psicológicas para determinar el grado de la falta de atención. También se pueden realizar algunas pruebas médicas, como analíticas de sangre, pruebas de visión y/o audición y otras especializadas como un electrocardiograma. 

El tratamiento para la pérdida de concentración se dirige a combatir la causa que la provoca, si esto es posible. Si la falta de concentración es el resultado de un daño neurológico irreversible, como en el caso del alzhéimer, las medidas terapéuticas se dirigen a detener el avance del deterioro cognitivo y a reeducar al paciente en habilidades para salir adelante con las capacidades que mantiene, como ejercicios para entrenar la memoria.
En general es importante mantener una dieta sana y equilibrada, realizar ejercicio físico de forma regular y llevar a cabo ejercicios de entrenamiento mental como los sudokus. También la meditación, el yoga, el entrenamiento autógeno y el mindfulness logran reeducar la atención y ayudar a la persona a centrarse y dominar mejor las distracciones para obtener una concentración más elevada.