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Expectoración

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo (17 de Junio de 2016)

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La expectoración es una secreción producida y secretada por la membrana mucosa bronquial. Se habla de tos productiva cuando con ella se produce expectoración, también denominada esputo.

La formación de secreción es normal y necesaria para limpiar los bronquios. Así, cada día una persona suele producir entre 100 y 150 ml de secreciones que son deglutidas inconscientemente al llegar a la tráquea y a la faringe. Estas secreciones incluyen moco, agua y células. Solo cuando el volumen de secreciones es muy alto o cuando varía su consistencia, se produce la expectoración, que sale al exterior mediante la tos y el esputo.
La expectoración puede ser también un síntoma de una enfermedad de las vías respiratorias. Según la causa que haya originado la expectoración, esta podrá ser acuosa, más o menos viscosa, espesa, transparente, verdosa, amarillenta y purulenta, de color marrón, herrumbroso o rojizo. Conviene examinar muy bien la expectoriación para determinar el color, la consistencia, si hay sangre o no, si hay pus o no, si se acompaña de mal olor, la cantidad de secreción... Con estos datos y el examen clínico, el médico podrá diagnosticar mejor el cuadro.

Algunas personas sufren ataques agudos de tos, como sucede en el caso de un resfriado pasajero. Otras veces, como por ejemplo les sucede a los fumadores empedernidos, se presenta una tos crónica, irritativa y productiva. En este caso hay expectoración porque se pruduce una secreción.


A la hora de diagnosticar el origen de la expectoración, el médico pregunta al paciente por los síntomas asociados, como cefalea, ronquera, dolor de garganta... También es importante conocer si tiene hábitos tóxicos, como el tabaco, y cuánto y desde cuándo fuma. Dependiendo de la anamnesis inicial y de los antecedentes familiares, tras la exploración física, el facultativo puede prescribir otras pruebas complementarias como analíticas, radiografías o una broncoscopia.

Si la expectoración está producida por hábitos insanos, como fumar, el primer paso para combatirla es dejar el tabaco o cualquier otra actividad que pudiera estar afectando negativamente a la salud de los bronquios. Para resolver el episodio agudo de expectoración, el médico puede prescribir antibióticos, si hay una infección bacteriana asociada, u otros fármacos como antiinflamatorios o corticoides.