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Escalofríos

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. María Arriaga (8 de Noviembre de 2016)

© Jupiterimages/Digital Vision

El término “escalofríos” designa una sensación de frío que se manifiesta por una contracción y relajación rápida y repetida, no influenciable, de la musculatura esquelética.

Los escalofríos provocan un temblor de la musculatura de los muslos y de la espalda y, en algunos casos, también de los músculos masticatorios. Normalmente, cada episodio dura únicamente unos minutos y suele desaparecer sin más y sin ocasionar complicaciones.

Los escalofríos se manifiestan de forma similar al temblor típico de un resfriado importante. Dado que la contracción de los músculos genera calor, los escalofríos hacen que la temperatura corporal aumente rápidamente, lo que es utilizado de forma automática por el organismo para combatir la sensación de frío que puede sentir.

Aunque lo más habitual es que los escalofríos estén ligados a la fiebre, hay otras causas que también los pueden motivar, como algunas enfermedades (escarlatina, neumonía, problemas de tiroides, fiebre amarilla....), picaduras de insectos, (especialmente las arañas), así como reacciones alérgicas y efectos secundarios a la administración de determinados medicamentos, que provocan una neuropatía autonómica que cursa con alteraciones en la percepción de la temperatura corporalm, compensada mediante los escalofríos.

Para diagnosticar la causa que está detrás de los escalofríos, el médico realiza una completa anamnesis del paciente, con una exploración física donde trata de reconocer síntomas de infección (vírica o bacteriana), que se puede completar con determinadas pruebas como análisis de sangre o radiografías para confirmar el diagnóstico y poner el tratamiento adecuado. Habitualmente, si los escalofríos se acompañan de fiebre, se prescribe un antitérmico (en el caso de los niños, no se puede utilizar ácido acetilsalicílico, por el riesgo de que aparezca la enfermedad de Reye), y después se pauta un tratamiento que ataque la causa originaria de los escalofríos. Si hay una infección bacteriana, el tratamiento elegido serán antibióticos.

Hay que consultar cuanto antes al médico cuando los escalofríos van acompañados de disnea, rigidez de cuello, confusión, irritabilidad y fuerte dolor abdominal.