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Dolor torácico

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. Cristina Martín (15 de Junio de 2016)

© Jupiterimages/iStockphoto

La presencia de un dolor en la región torácica asusta en seguida a muchas personas debido a su ubicación cerca del corazón y la difundida sospecha de que pudiera deberse a una angina de pecho o un infarto. Ya sea sólo por el dolor o bien porque incluyen otros síntomas que inducen a la preocupación, los afectados acuden a menudo a una consulta médica o incluso a un servicio de emergencias. Sin embargo, sus causas pueden ser muy diversas y la mayoría no suele representar una amenaza mortal, aunque no conviene confiarse.

El dolor torácico puede puede ser de distintos tipos dependiendo de la causa de origen. Pueden ocurrir en un sólo lado del tórax, o irradiar al hombro, la espalda, los brazos o la mandíbula, pueden aparecer de forma repentina y aguda y durar apenas unos pocos minutos o prolongarse mucho tiempo; se producen en reposo o en movimiento, o aparecen modificándose según la respiración. A menudo van acompañados de otras molestias, como náuseas, vómito, dificultad para respirar o disnea, sudoración, acidez o ansiedad.

Aunque el dolor en el pecho no suele ser debido a una causa grave, debe aclararse médicamente, ya que si se debe a un infarto o a una angina de pecho, no actuar con rapidez puede poner en peligro la vida del paciente. La búsqueda de los desencadenantes suele ser complicada y difícil, lo más importante en primera instancia es discernir si se trata o no de una emergencia médica. El facultativo deberá explorar a conciencia al enfermo para valorar su estado general (constantes vitales, nivel de conciencia, sudoración, palidez, nivel de orientación...). Asimismo ha de singularizar de qué tipo de dolor se queja y si este ha aparecido de repente o es un hecho repetido. Los antecedentes familiares de enfermedades cardiacas u otras relacionadas son también importantes, como los factores de riesgo que presente la persona con dolor torácico: diabetes, hipertensión arterial, colesterol alto, sobrepeso...

El dolor torácico también puede deberse a problemas emocionales, como la ansiedad o un estrés excesivo. No obstante, siempre que se presente un dolor torácico agudo de origen desconocido que cree malestar general en la persona, dificultad respiratoria y fiebre hay que consultar lo antes posible con un servicio médico para descartar que se trate de algo más grave.



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