Dolor en las extremidades: Diagnóstico

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. Patricia Alva (10 de Junio de 2016)

En el caso de los dolores en las extremidades causados por un refriado, una gripe u otras enfermedades infecciosas, el diagnóstico se suele hacer tras una exploración clínica por parte del médico, que evaluará el estado del paciente y otros síntomas asociados al dolor de extremidades.  Para determinar los agentes patógenos específicos de una enfermedad infecciosa, puede recurrirse a un análisis de sangre en busca de anticuerpos concretos o virus en la sangre. En algunos casos también es conveniente analizar el líquido cefalorraquídeo y la orina. En estos últimos casos hay sospecha de que pueda tratarse de una patología más grave que conviene diagnosticar cuanto antes.

Para determinar la naturaleza del dolor de extremidades, el médico puede preguntar algunos datos que le darán pistas sobre la patología que está provocando el dolor. Así, es probable que interrogue acerca del tipo de dolor, si es intenso o soportable; en qué momento del día se presenta habitualmente (si es más común al levantarse, si mejora con el reposo, si empeora en la cama…); si afecta a uno o a las dos extremidades (brazos y piernas, y si es en el mismo lado o en la zona contraria); qué medidas suelen empeorar o mejorar el dolor (analgésicos, reposo, aplicar frío...), y otros síntomas asociados como entumecimiento, hormigueo o cambio de coloración, que también puede acompañar al dolor de extremidades. También es importante señalar si el paciente toma algún medicamento que pueda estar provocándole el dolor de extremidades, lo que puede suceder con determinados diuréticos o fármacos para el colesterol.

Con estos datos y explorando el estado general del paciente (fiebre, decaimiento, falta de apetito…), el médico puede hacer un correcto diagnóstico del dolor de extremidades.

Si el médico descarta una enfermedad infecciosa como la causa de los dolores en las extremidades, se realizan más pruebas. Una de estas pruebas es, por ejemplo, un examen neurológico que consiste en comprobar la sensibilidad, la fuerza muscular y los reflejos, ya que el dolor de extremidades también puede enmascarar algún tipo de enfermedad neurológica. Para reforzar el diagnóstico, puede ser conveniente realizar un estudio de la conducción nerviosa (ECN), una electromiografía (EMG), una tomografía computarizada (TC) o una radiografía de la extremidad afectada.



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