Cervicalgia (Dolor cervical): Tratamiento

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo (19 de Marzo de 2012)

El tratamiento del dolor cervical se elige atendiendo a las causas concretas que han provocado la molestia. Si los dolores son consecuencia de tensiones, la mayoría de las veces desaparecen por sí solos. Los masajes realizados con cuidado o la aplicación de calor local pueden mitigar las molestias considerablemente. Para relajar la musculatura, se puede realizar una estimulación eléctrica transcutánea del nervio (TENS).

Si el dolor cervical (cervicalgia) es fuerte puede ayudar la toma de analgésicos (por ejemplo, paracetamol), antiinflamatorios no esteroides que reducen la inflamación (por ejemplo, ibuprofeno o diclofenaco) o relajantes musculares.

Para no debilitar la musculatura cervical es importante continuar con la actividad habitual lo antes posible una vez que se ha terminado con el tratamiento. Se recomienda evitar temporalmente trabajos que ejerzan presión directa sobre los planos superiores y otras tareas que requieran posturas rígidas. Las actividades deportivas, por el contrario, favorecen la movilidad, fortalecen la musculatura y reducen el riesgo de recaídas. Sin embargo, hay que evitar también los tipos de deporte que sobrecargan las vértebras como el footing o el ciclismo. Si las causas de los dolores cervicales son psíquicas, las técnicas de relajación o también el asesoramiento psicológico pueden ayudar.

La fisioterapia y la denominada gimnasia de columna han demostrado éxito a largo plazo en el tratamiento del dolor cervical crónico. En estos casos, los afectados aprenden tanto a comportarse diariamente sin perjudicar su espalda como a evitar los movimientos especialmente perjudiciales. Se debería renunciar a medidas quiroprácticas como “colocaciones” en la zona de la columna cervical, debido al riesgo de lesiones de los vasos sanguíneos o afectación de las articulaciones vertebrales. En raras ocasiones (por ejemplo en caso de una hernia discal), si los dolores cervicales no mejoran con medidas conservadoras, puede que sea necesaria una intervención quirúrgica.

Si el dolor cervical (cervicalgia) es un síntoma secundario de otra enfermedad, será necesario el tratamiento correcto de la misma.



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