Masturbación

Autor: Redacción Onmeda (22 de Septiembre de 2017)

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La masturbación, tanto femenina como masculina, es la estimulación de los órganos genitales con el objeto de obtener placer sexual, pudiendo llegar o no al orgasmo. La masturbación es una variante normal de la sexualidad humana. La masturbación permite conocer mejor el cuerpo y los puntos más sensibles sexualmente hablando. 

La masturbación existe en todas las edades: en los jóvenes, durante la pubertad, la masturbación es con frecuencia la primera experiencia sexual. Pero también muchas personas mayores se masturban. Para los hombres, el tema masturbación es algo que, por lo general, se sobreentiende; sin embargo, la proporción de mujeres que se masturban es menor.

Las personas se masturban de formas muy diferentes. Así, las zonas erógenas del cuerpo se pueden estimular con los dedos, pero también con otros objetos. Los hombres, por ejemplo, se frotan o presionan el pene erecto mientras que las mujeres se acarician la vulva, el clítoris o los pechos. Existe también una gran variedad de objetos destinados a la satisfacción del deseo durante la masturbación. Así por ejemplo, para las mujeres existen consoladores, penes artificiales o vibradores. Para los hombres, muñecas hinchables, de goma o plástico. A veces, la masturbación forma también parte de la sexualidad de la pareja. En los adultos, por lo general, va acompañada de fantasías sexuales. 

Punto de vista médico

La masturbación (onanismo) no tiene ningún efecto negativo sobre la salud, ni desde el punto de vista físico ni desde el psíquico. Las afirmaciones de que la masturbación puede ocasionar impotencia, ceguera, retraso mental, desviaciones de columna, tuberculosis y similares han sido rebatidas. Las mujeres tienen, a menudo, la sensación de estar haciendo algo prohibido cuando se masturban. Sin embargo, la masturbación es una oportunidad para que los adolescentes conozcan mejor su cuerpo.

En una pareja, la masturbación no debe ser un tabú. Muchas mujeres pueden experimentar un orgasmo al masturbarse. Además, la masturbación puede ser también otra opción de la pareja.

El término onanismo nos devuelve a la figura bíblica de Onan. Cuando su hermano mayor fallece, según la antigua costumbre, Onan debía yacer con su viuda para engendrar descendencia. Para eludir esta ley, utilizaba el coitus interruptus y eyaculaba fuera de la vagina. En este sentido, no practicaba la masturbación propiamente dicha. Sobre todo en los siglos XVIII y XIX así como a principios del siglo XX, la masturbación se consideraba una enfermedad. A menudo, se luchaba contra la masturbación, también por motivos religiosos. Por ejemplo, por la noche se ataban las manos de los jóvenes por encima del edredón. Además, muchas personas tenían la opinión errónea de que el onanismo podía provocar enfermedades como desviaciones de la columna vertebral, ceguera o retraso mental. También Sigmund Freud estudió la masturbación y sostuvo que era completamente natural en la adolescencia y absolutamente conveniente para que los niños pequeños descubran su propia sexualidad. Por otra parte, ciientíficos australianos descubrieron en 2003 que el riesgo de cáncer de próstata era menor en los hombres que se masturban.

Origen del término

Se han empleado diferentes términos a la hora de denominar a esta actividad sexual: autoerotismo, ipsación, masturbación, onanismo, entre otros. En todo caso, el origen del vocablo masturbación es incierto. La primera referencia conocida viene de Marcial, un poeta satírico hispanorromano del siglo I de la era cristiana. La voz podría derivar de una palabra compuesta por raíces latinas: manus, “mano” y turba, “alteración”, “perturbación”, “excitación”. Con lo que masturbación significaría “excitar el pene”. También podría proceder exclusivamente del latín: manus stuprare, “violar con la mano”, o manus turbare, “excitar con la mano”. En todo caso, suele preferirse manus stuprare, porque históricamente se ha considerado “sucio” masturbarse. Aunque manus turbare resulta más ecléctico e indica en qué consiste el acto y no prejuzga ni el sexo de quien lo practica, ni si la actividad a la que se refiere es buena o mala.


Última revisión médica: Dra. María Gemma Tena (19 de Marzo de 2012)