Anatomía de la mujer: órganos sexuales femeninos: Los ovarios

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. Leticia del Olmo (19 de Marzo de 2012)

Los ovarios se encuentran situados a ambos lados del útero. Un ovario de una mujer sexualmente madura tiene la forma y el tamaño de una pequeña ciruela y pesa entre 7 y 14 gramos. Los ovarios están colgados de ligamentos elásticos de tejido conjuntivo entre la matriz y la pared abdominal, al igual que las trompas de Falopio. Los ovarios están sujetos a través de un pliegue peritoneal a la parte trasera del ligamento ancho del útero, lo que permite que cuando la mujer está en posición erecta cuelguen casi verticalmente.

El cometido de los ovarios es producir óvulos. Además, también generan hormonas (estrógenos, por ejemplo, que son hormonas sexuales femeninas) que pasan a la circulación sanguínea.

Histológicamente, los ovarios se componen de dos partes: médula y corteza. La corteza es la capa externa, y está formada por tejido conjuntivo y es donde se encuentran los folículos. La capa más interna es la médula formada por tejido conjuntivo, y contiene múltiples vasos y nervios.

Los ovarios de las recién nacidas ya contienen aproximadamente de uno a dos millones de depósitos de folículos denominados folículos primarios. La mayoría de ellos desaparece con el paso de los años. Durante el tiempo de la madurez sexual de la mujer, solo se pueden formar alrededor de entre 300 y 500 folículos maduros de los folículos propiamente dichos. Cada mes maduran entre dos y tres folículos. Los folículos maduros para la ovulación producen hormonas foliculares (estradiol y estrona). Cada folículo alcanza hasta los 24 milímetros de tamaño antes de la ovulación. Los óvulos salen del ovario y son captados por la fimbria de la trompa de Falopio. A este proceso se le denomina también ovulación. Si los folículos maduros son fecundados, las trompas de Falopio los conducen al útero, donde se implantan.

En el ovario queda el tejido folicular marginal que se transforma en cuerpo lúteo o cuerpo amarillo. El cuerpo lúteo secreta hormonas lúteas y foliculares (estrógenos y progesterona), que son las que impiden una formación prematura de la mucosa uterina (menstruación). Si el óvulo no es fecundado, el cuerpo lúteo desaparece, deja de generar hormonas y se produce la menstruación. Si hay fecundación, sigue produciendo hormonas y crece hasta el tercer mes de gestación, desapareciendo posteriormente.