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Anatomía de la mujer: órganos sexuales femeninos: Las trompas de Falopio

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. Leticia del Olmo (19 de Marzo de 2012)

Las trompas de Falopio son dos tubos largos del grosor de un lápiz de unos 10 a 18 cm de longitud que se extienden desde los ovarios hacia el ángulo tubular del útero. Ambas trompas de Falopio están rodeadas por un pliegue peritoneal, el ligamento ancho del útero que se estira transversalmente desde el borde de la matriz hasta la pared de la pelvis menor. Las trompas están formadas por cuatro partes: porción uterina, istmo, ampolla e infundíbulo. La ampolla es la parte más externa y más voluminosa de la trompa. Las trompas contienen una capa muscular anular longitudinal exterior e interior que es lo que las permite contraerse.

La capa interna de las trompas de Falopio es mucosa y contiene células ciliares que ayudan al ovocito a moverse. La capa central está formada por musculatura lisa que permite, por medio de contracciones, que el óvulo progrese hacia el útero. El final de las trompas de Falopio es más ancho y forma, con las células ciliares que se encuentran en la mucosa, una abertura ciliada hacia el ovario denominada fimbria. Esta fimbria, respondiendo a estímulos químicos, permite a través de sus movimientos el paso de los óvulos de los ovarios a la ampolla tubárica (ovulación) que es el lugar donde se produce la fecundación.

Una vez producida la fecundación, los óvulos se dirigen durante un periodo de tiempo que va de cuatro a seis días hacia el útero por las trompas de Falopio. Cuando el óvulo fecundado no se implanta en el útero se produce lo que se denomina embarazo ectópico. El más frecuente es el embarazo tubárico ectópico, en el que el óvulo fecundado no progresa hacia el útero, por ejemplo, por una adherencia debida a una infección. Los embarazos ectópicos también pueden tener lugar en el cérvix o el abdomen.