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Anatomía de la mujer: órganos sexuales femeninos: El útero (matriz)

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. Leticia del Olmo (19 de Marzo de 2012)

El útero o matriz es un órgano musculoso. Se encuentra entre la vejiga y el recto y se asemeja, en las mujeres sexualmente maduras, a la forma de una pera boca abajo. Tiene de 7 a 9 cm de longitud. El útero tiene un peso medio de 50 a 60 gramos. Durante el embarazo, aumenta de tamaño y peso llegando a alcanzar aproximadamente 1 kg. La superficie externa del útero está en parte cubierta por el peritoneo y e en parte rodeada de tejido conjuntivo, cuya función es la de sostener todo el útero.

El segundo tercio superior del útero se denomina cuerpo de la matriz y el tercio inferior estrecho es el cuello uterino (cérvix). El cuello uterino se extiende hasta dentro de la vagina y posee una pequeña abertura denominada orificio uterino. El orificio uterino se abre durante los días fértiles de la mujer para recibir las células seminales (espermatozoides), permitiéndolas entrar. El resto del tiempo permanece cerrado por el tapón mucoso.

En los ángulos superiores laterales se hallan las trompas de Falopio (trompas uterinas) que desembocan en la cavidad uterina. La cavidad uterina tiene forma triangular y se extiende hacia abajo en dirección al canal del parto.

La pared del útero se compone de una gruesa capa de musculatura lisa que se dilata considerablemente durante el embarazo. Esta capa se subdivide a su vez en otras tres:

  • Capa exterior (perimetrio)
  • Capa muscular (miometrio)
  • Capa mucosa interior (endometrio)

La capa mucosa del útero (endometrio) contiene una mucosa muy rica en glándulas. Si se produce la fecundación, el óvulo fecundado se implanta en ella y pueden alimentarse de las secreciones glandulares hasta que crean una conexión con los vasos maternos.

Si los óvulos no se fecundan, se expulsan junto con el tejido endometrial durante la menstruación. La estructura y función del tejido endometrial interno se regula a través de las hormonas de los ovarios. Las contracciones del útero favorecen la expulsión mensual de los óvulos no fecundados y el tejido endometrial durante la menstruación. Estas contracciones en muchas mujeres producen los denominados dolores menstruales de intensidad variable.

Las fibras musculares del útero componen una red ramificada que puede desplegarse y volverse a replegar. Al final del embarazo se producen contracciones en esta capa muscular que se sienten como dolores de parto y que empujan al bebé ya preparado para nacer, haciendo que el cuello uterino se ensanche. Después del nacimiento, se producen unas contracciones que sirven para expulsar la placenta y las membranas.