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Anatomía de la mujer: órganos sexuales femeninos: El pH de la flora vaginal

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. Leticia del Olmo (19 de Marzo de 2012)

Los órganos sexuales internos de la mujer se encuentran situados en el interior de la pelvis menor. Entre ellos:

  • La vagina
  • El útero (matriz) y el cuello uterino
  • Las trompas de Falopio
  • Los ovarios

La vagina

La vagina es un órgano con una estructura anatómica de unos 8 a 10 cm de longitud y de 2 a 3 cm de anchura, en forma de conducto. Se compone de fibra muscular elástica. La vagina conecta los órganos sexuales externos con el útero (matriz) y es el segmento final del canal del parto: se extiende hasta el orificio uterino u orificio cervical.

La vagina cumple numerosas funciones. Por un lado, permite que la sangre fluya durante la menstruación. Por otro, sirve como órgano para la copulación, siendo el lugar que acoge a las células espermáticas para que estas pueden llegar hasta el orificio uterino. Además, la vagina es el canal de salida del bebé en el parto. También cumple tareas especiales en la protección de los órganos sexuales internos, impidiendo que entren infecciones.

Órganos sexuales internos de la mujer.

La pared delantera y la trasera de la vagina suelen estar casi todo el tiempo estrechamente unidas, tocándose mutuamente. Como es elástica, abre y adapta su diámetro durante el acto sexual y el parto.

La vagina, si está vacía, es aplanada tanto en su parte delantera como trasera. La pared anterior se adosa a la posterior en toda su longitud salvo en los extremos, por ello, el extremo superior tiene forma de cúpula. Durante el acto sexual, el líquido seminal se almacena en el orificio vaginal externo. La vagina y el cérvix forman un tubo que actúa como conducto para que el líquido seminal llegue al útero.

El cuello uterino está parcialmente atravesado por musculatura longitudinal, y el resto son fibras musculares lisas que forman un tejido en forma de rejilla. Este trenzado muscular puede contraerse fuertemente con el suelo pélvico y así, durante el parto, el bebé es empujado hacia adelante.

Antes de la primera relación sexual, la vagina permanece parcialmente cerrada por una fina membrana denominada himen. El himen no es una membrana penetrable, sino un repliegue de tejido mucoso que rodea la entrada a la vagina como si fuera un ribete. El himen se sitúa aproximadamente a 1 o 2 cm detrás de la entrada a la vagina. Suele rasgarse en la primera relación sexual. Esto es lo que se conoce como pérdida de la virginidad (desfloración, en terminología médica). Como el himen es elástico, puede ocurrir que no se desgarre completamente después de varios coitos. Solo un 50% de las mujeres sangran en su “primera vez”, por lo general de forma bastante leve.

La mucosa vaginal no tiene glándulas. Se compone de varias capas de tejido celular que expulsa una secreción cuya finalidad es mantener la vagina lubricada. Cuando la mujer está excitada sexualmente, la vagina excreta una sustancia acuosa que sirve como lubricante durante el acto sexual. La capa superior de la mucosa vaginal (epitelio) tiene un diámetro de entre 2 y 4 mm por término medio. El grosor exacto de esta capa depende de la influencia de las hormonas sexuales y se modifica según transcurre el ciclo menstrual y la edad de la mujer. En el caso de las mujeres sexualmente maduras, el tejido epitelial de la mucosa vaginal contiene aproximadamente de 20 a 30 capas de células. Antes de la menarquia (primera menstruación) o tras la menopausia, la mujer se encuentra en un periodo de calma hormonal. En ese tiempo, el tejido epitelial de la mucosa vaginal está reducido a pocas capas, debido a una falta de hormonas femeninas denominadas estrógenos, y se limita a cumplir meras funciones mecánicas y biológicas de protección.

El pH de la flora vaginal

La vagina contiene un entorno bacteriano (con un pH de 4 a 4,5), el cual sirve para protegerla de infecciones biológicas. Este entorno bacteriano ácido se crea gracias a las bacterias lácticas denominadas Lactobacillus acidophilus. Estas bacterias de ácido láctico (lactobacilos) producen ácido láctico a partir del glicógeno (un polisacárido) de las células mucosas exfoliadas de la vagina y evitan una colonización de patógenos bacterianos portadores de enfermedades. Si la flora vaginal fisiológica se destruye, el entorno de la vagina se modifica y deja de ser tan ácido. Esto puede producir un desequilibrio bacteriano y provocar infecciones por gérmenes que, de manera normal, no aparecen en la flora vaginal. Si la flora vaginal está destruida, puede dar lugar a modificaciones en la secreción o en el olor (por ejemplo: un olor a pescado puede indicar una vaginosis bacteriana).