Mutilación genital femenina

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo (28 de Enero de 2015)

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La mutilación genital femenina, también conocida como ablación, comprende una serie de prácticas que consisten en la extirpación total o parcial de los genitales externos de las niñas. Estas prácticas religioso-culturales suelen aplicarse en la infancia, entre la lactancia y los 15 años.

Las mutilaciones pueden provocar a las niñas graves problemas de salud de por vida, entre ellos: infecciones como cistitis, alteraciones de la menstruación, dificultades para miccionar, complicaciones para dar a luz e incluso esterilidad.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), unos 140 millones de mujeres y niñas sufren hoy en día las consecuencias de la mutilación genital. En concreto, la organización calcula que en África hay 92 millones de mujeres y niñas de más de 10 años que han sufrido ablación. Además, las cifras han aumentado en los últimos años en Europa, Australia, Canadá y los Estados Unidos, principalmente entre los inmigrantes procedentes de África y Asia sudoccidental.

La mayoría de las prácticas de ablación son llevadas a cabo por las llamadas “circuncisoras” que usan herramientas rudimentarias, como hojas de afeitar y cuchillos, y no emplean ningún tipo de anestesia. Tan solo un 18% del total de mutilaciones genitales femeninas son practicadas por personal sanitario que usa tijeras quirúrgicas y anestésicos, aunque esta tendencia va en aumento.

La mutilación genital femenina está considerada a nivel internacional una violación de los derechos humanos de las mujeres y niñas, pues es una forma extrema de discriminación de la mujer y de violación de los derechos del niño. Además, viola los derechos a la salud, la seguridad y la integridad física, el derecho a no ser sometido a torturas y tratos crueles, inhumanos o degradantes, y el derecho a la vida en los casos en que la práctica provoca la muerte.

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La mutilación genital femenina no tiene ningún beneficio para la salud de las mujeres y niñas, al contrario, puede producir graves daños físicos y psicológicos a corto y largo plazo.

Tipos de mutilación genital femenina

La mutilación genital femenina consiste en la extirpación parcial o total de los genitales externos femeninos, que puede ocasionar otras lesiones en los órganos genitales. Todas las formas de mutilación genital femenina pueden causar hemorragias y dolor y están asociadas con riesgo de infección y de complicaciones tanto inmediatas como a largo plazo.

Las mutilaciones genitales femeninas se clasifican en cuatro tipos:

  • Clitoridectomía: resección parcial o total del clítoris y, en casos muy infrecuentes, solo del prepucio (pliegue de piel que rodea el clítoris).
  • Escisión: resección parcial o total del clítoris y los labios menores, con o sin excisión de los labios mayores.
  • Infibulación: estrechamiento de la abertura vaginal para crear un sello mediante el corte y la recolocación de los labios menores o mayores, con o sin resección del clítoris.
  • Otros: todos los demás procedimientos lesivos de los genitales externos con fines no médicos, tales como la perforación, incisión, raspado o cauterización de la zona genital.

En aproximadamente el 90% de los casos la mutilación genital femenina es clitoridectomía o escisión clitoridiana y un 10% infibulación, con consecuencias muy graves para la salud de las mujeres y niñas.

Prejuicios para la salud

La mutilación genital femenina no tiene ningún beneficio para la salud de las mujeres y niñas, al contrario. Pueden producir hemorragias graves, problemas urinarios, quistes, infecciones, infertilidad, complicaciones del parto y aumento del riesgo de muerte del recién nacido. En resumen, estas prácticas dañan el tejido genital femenino normal y sano e interfieren en el funcionamiento natural del organismo de las mujeres y niñas.

Tras practicar estas mutilaciones las primeras consecuencias son dolor intenso, hemorragia, tétanos, sepsis, retención de orina, llagas abiertas y lesiones en la zona genital. A largo plazo, la ablación femenina ocasiona infecciones urinarias, quistes, esterilidad, aumento del riesgo de complicaciones del parto y muerte del recién nacido y necesidad de nuevas intervenciones quirúrgicas, por ejemplo, en los casos de infibulación cuando es necesario corregir el estrechamiento o el cierre de la vagina para permitir las relaciones sexuales y el parto.

Asimismo, los problemas psicológicos acompañan a la víctima de ablación toda su vida. Los problemas sexuales son comunes entre las mujeres que han sufrido una mutilación genital, entre ellos dolor durante las relaciones, insatisfacción y falta de deseo sexual. A todo ello hay que sumar las consecuencias psicológicas como estrés postraumático, depresión, ansiedad o miedo a mantener relaciones sexuales.

Tratamientos para la mutilación genital femenina

Tras sufrir una mutilación genital femenina, la cirugía reconstructiva del clítoris puede ser una opción para reducir el dolor y restablecer el placer sexual. Sin embargo, la mayoría de las mujeres que han padecido una ablación no tienen acceso a este tipo de tratamiento tanto por su coste como por su desconocimiento médico y social.

En España, la Fundación Dexeus Salud de la Mujer, lleva a cabo desde el año 2008 el programa “Reconstrucción genital postablación”. Esta iniciativa consiste en ofrecer a la mujer mutilada, la cirugía reconstructiva del clítoris, de forma gratuita. Hasta el momento, en el 90% de los casos se ha conseguido la restitución anatómica y en el 75% la restitución funcional.

Fuentes

La mutilación genital femenina o abalción; Organización Mundial de la Salud (OMS); Febrero 2012.

Mutilación/ablación genital femenina; Unicef.

Eliminating female genital mutilation; Organización Mundial de la Salud (OMS); 2008.

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