Reanimación cardiopulmonar

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. Cristina Martín (29 de Agosto de 2013)

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La RCP consiste en realizar una serie de técnicas y maniobras de emergencia a una persona inconsciente en caso de que haya dejado de respirar o sufra un paro cardíaco. Esta emergencia es potencialmente mortal y requiere asistencia inmediata.

El masaje cardíaco solo puede realizarse a personas inconscientes que hayan dejado de respirar.

Por lo tanto, se debe comprobar previamente si la persona respira observando si su pecho sube y baja, sintiendo el aire que sale en muestra mejilla al acercarnos y escuchando, también al acercarnos, si se produce sonido del aire entrando y saliendo de los pulmones.

¿Cómo se realiza una RCP?

Cuando una persona pierde el conocimiento...

1. Se le debe hablar, alzar la voz, sacudir suavemente por los hombros y provocar dolor para comprobar la respuesta a los estímulos dolorosos.

2. Se debe comprobar si respira.

3. En caso negativo, llamar a emergencias (112). En caso positivo, colocar en posición de recuperación y llamar al 112.

Si la persona afectada no se encuentra tumbada, se le debe colocar encima de una superficie firme en la que le puedan realizar las compresiones en el pecho (por ejemplo, el suelo).

4. Si no respira, empezar con las 30 compresiones tras llamar al 112.

  • Colocar una mano sobre la otra a la altura del centro del esternón (centro del pecho) de la persona inconsciente.
  • Presionar rápidamente y con fuerza el pecho, con los brazos extendidos y arrodillados al lado del paciente, sin dejar de tener contacto con el pecho del mismo en ningún momento. El tórax debe hundirse entre unos 5 y 6 centímetros.
  • Repetir esta operación 30 veces a una velocidad aproximada de 100 veces por minuto: alrededor de 1,5 veces por segundo.
Consejo para llevar el ritmo: la canción Stayin' alive de los Bee Gees tiene 103 golpes por minuto, por lo que sirve como guía.

5. Insuflar aire 2 veces seguidas tras cada 30 compresiones.

  • Comprobar si las vías respiratorias están obstruidas. Eliminar cualquier posible resto de la boca de la persona inconsciente (por ejemplo, un chicle, un caramelo, sangre o vómito). Esto solo debe realizarse si estamos seguros de que la maniobra de extracción no causará daño alguno.
  • Inclinar hacia atrás la cabeza del afectado, de modo que la barbilla quede elevada (en lo que se llama maniobra frente-mentón). Esto ayuda a que la respiración se recupere de forma espontánea porque evita la obstrucción de la vía que provoca la lengua que cae hacia atrás por la posición de decúbito y la relajación muscular.
  • En caso de que no recupere la respiración, se debe comenzar con la insuflación.
  • Tapar la nariz con una mano mientras se realiza la maniobra.
  • Agarrar la barbilla con la otra mano para abrir la boca de la persona inconsciente.
  • Inhalar de forma normal mientras se cerca la boca del afectado con los labios.
  • Insuflar el aire uniformemente hasta que el pecho se eleve visiblemente.
  • Descansar.
  • Girar la cabeza hacia el lado, mientras se inspira una vez de forma normal y se sigue sosteniendo la cabeza de la persona en la posición inclinada.
  • Cuando se comprueba que el pecho ha descendido, repetir la insuflación.

Para las personas inexpertas que realizan primeros auxilios por primera vez:

Si no se tienen conocimientos sobre cómo realizar la insuflación, se debe saber que al realizarse las compresiones en el pecho de forma continua ya se están mejorando las posibilidades de supervivencia de la persona, aunque sea la única maniobra que se le aplica.

6. Después de la respiración de rescate de nuevo 30 veces compresiones en el pecho luego 2 veces la respiración, etc., y así continuar hasta que llegue asistencia médica.

Se pueden interrumpir las compresiones del pecho y las insuflaciones, como máximo, durante cinco segundos, aunque lo mejor es que, una vez comiencen las maniobras de reanimación, no se interrumpan. Si la reanimación se lleva a cabo entre dos personas, es recomendable turnarse y, como protocolo, se ha establecido que se cambie de reanimador cada dos minutos para evitar el cansancio y que disminuya la efectividad en las maniobras.

Detener las maniobras de reanimación (compresiones de pecho y ventilaciones), si:

  • La persona comienza a respirar de nuevo. En cuyo caso, si sigue inconsciente, se le debe colocar en la posición de seguridad y continuar comprobando la respiración periódicamente.
  • Llega el equipo de asistencia sanitaria y se hace cargo de la reanimación.
  • El afectado manifiesta signos de vida, como por ejemplo:
    • Respira
    • Tose o traga saliva
    • Comienza a moverse
Importante: Si se detienen las compresiones de pecho porque se aprecian signos de vida, se debe seguir vigilando la respiración de la persona hasta la llegada del servicio de ambulancia y en caso necesario, reanudar la reanimación.