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10 claves para prevenir y aliviar las piernas cansadas

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo (23 de Marzo de 2015)

© iStock

La insuficiencia venosa crónica (IVC) es la incapacidad de las venas para realizar el adecuado retorno de la sangre al corazón, lo que provoca la acumulación de esta en las piernas dando lugar a diferentes problemas como las piernas cansadas o las varices, por ejemplo. El sedentarismo puede favorecer esta patología, así como el embarazo, el sobrepeso, el calor o pasar mucho tiempo de pie o sentado.

La IVC afecta a un 30% de los adultos españoles, según datos del Capítulo Español de Flebología y Linfología, de los cuales se estima que el 60% no están diagnosticados. Además, la incidencia de esta enfermedad aumenta con la edad, de forma que a partir de los 50 años, la mitad de la población la padece.

Aunque la insuficiencia venosa crónica no es un problema grave de salud, merma significativamente la calidad de vida de la persona afectada. Así, según datos de la Asociación Cuida tus Venas (ACTV) más del 67% de los pacientes que acuden a Atención Primaria presentan síntomas de IVC como piernas cansadas, por lo que resulta fundamental prevenirla y tratarla cuanto antes. Del mismo modo, es importante controlar su evolución para evitar complicaciones, como por ejemplo, tromboflebitis o trombosis venosa profunda, la cual puede desembocar en un embolismo pulmonar.

Actualmente, no existe un tratamiento definitivo que permita evitar o recuperar totalmente el daño producido en el sistema circulatorio, puesto que en el desarrollo de la IVC influyen factores que no se pueden controlar, como la predisposición genética o las alteraciones hormonales, entre otros. Sin embargo, si se pueden adoptar diferentes medidas y hábitos saludables para prevenir la insuficiencia venosa crónica.

Según Eduardo González Zorzano, doctor en Farmacia y experto del Departamento Médico de Cinfa, para aliviar y prevenir la IVC se deben adoptar las siguientes pautas saludables:

  • 1. Evitar permanecer de pie, quieto o sentado, durante largos periodos de tiempo.
  • 2. Tras largos periodos sentados o de pie, tumbarse y mantener las piernas elevadas por encima del corazón.
  • 3. Utilizar medias terapéuticas, adecuadas a cada persona (tipo y talla).
  • 4. Seguir una dieta equilibrada y baja en sal.
  • 5. Hidratarse bien, por dentro y por fuera (ingerir gran cantidad de líquidos al día).
  • 6. Practicar ejercicio moderado habitualmente.
  • 7. Tras la jornada, activar la circulación con una ducha y un masaje.
  • 8. Evitar el calzado y la ropa ajustada, mejor prendas holgadas y calzado amplio que no dificulte el retorno venoso.
  • 9. Evita el calor en las piernas.
  • 10. Evitar sentarse con las piernas cruzadas.

Tratamientos para la insuficiencia venosa crónica (IVC)

Entre los tratamientos actuales disponibles para el abordaje de la IVC pueden diferenciarse cuatro vías:

  • Adoptar hábitos de vida saludable. Como se ha mencionado practicar ejercicio físico, evitar el sedentarismo y la obesidad, es fundamental para evitar el desarrollo de IVC.
  • Terapia compresiva. Las medias terapéuticas son una medida fundamental para prevenir y tratar la insuficiencia venosa crónica. Su función es ejercer presión sobre las piernas para facilitar el buen funcionamiento del sistema de retorno venoso y que la sangre ascienda correctamente.
  • Terapia farmacológica. Entre los tratamientos farmacológicos existen sustancias con efecto flebotónico que suelen ser principios activos naturales como flavonoides (diosmina, oxerutina, ruscus, castaño de indias…) que reducen la fragilidad capilar y cuya intención es mejorar los síntomas de la insuficiencia venosa. Estos tratamientos no reemplazan la terapia compresiva.
  • Tratamiento quirúrgico. En algunos casos puede ser necesario recurrir a la cirugía para corregir el problema de fondo y eliminar la vena afectada del organismo. La cirugía de varices está indicada en los pacientes con varices esenciales sintomáticas.

La insuficiencia venosa crónica no es un problema que desaparezca con el tiempo, por lo que cuanto antes se diagnostique y se trate, mayores son las posibilidades de prevenir las complicaciones asociadas. Si sufre de dolor, hinchazón, calambres nocturnos, hormigueo, pesadez y cansancio habitual en las piernas, es importante consultar al farmacéutico o al médico, pues podría estar sufriendo IVC.