Solarium

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo (23 de Septiembre de 2016)

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Hay personas que por razones estéticas o profesionales buscan estar bronceadas durante todo el año. En estos casos, el solárium es una de las formas para lograr su objetivo. Sin embargo, un bronceado conseguido con aparatos artificiales a largo plazo puede implicar graves riesgos para la salud, incluso provocar cáncer de piel. Los expertos en dermatología no recomiendan su uso.

El solárium y las lámparas faciales de bronceado irradian dosis muy altas de rayos UVA, cuya proporción es ajustable con un filtro, por lo que proporcionan un bronceado de forma rápida.

Ya sea natural o artificial, el abuso de la radiación ultravioleta es perjudicial para la piel y los ojos y puede llevar a consecuencias graves, como quemaduras solares y enfermedades crónicas. Las personas que visitan el solárium de forma habitual, corren un gran riesgo de desarrollar cáncer de piel. Esto se debe a que la radiación UVA es, según la Organización Mundial de la salud (OMS), uno de los tres factores de riesgo más importantes para desarrollar cáncer, situado al nivel del amianto y del tabaco.

El interés general por conseguir un buen bronceado ha cambiado mucho en las últimas décadas. Hoy en día, tomar el sol y visitar regularmente el solárium son actividades habituales en la vida cotidiana de muchas personas e incluso ha comenzado a hablarse de adicción al bronceado o tanorexia. Probablemente, esta sea una de las causas del aumento de los casos de cáncer de piel: se estima que las personas que utilizan las cabinas de bronceado ultravioleta (UV) tienen un 74% más de posibilidades de desarrollar un melanoma que aquellas que nunca las utilizan.

Si se tienen en cuenta algunas precauciones mientras se visita el solárium, se puede reducir el riesgo de quemaduras y lesiones en la piel. Sin embargo, a largo plazo, el uso habitual de las cabinas solares provoca graves daños en la piel.

Recibir rayos UVA en pequeñas cantidades tiene efectos muy beneficiosos para la salud. Los rayos del sol promueven la producción de vitamina D del cuerpo. Pero, para ello, no es necesaria una larga exposición al sol o extensas visitas al solárium: unos 15 minutos de luz al día en la cara y en los brazos son suficientes.

Los niños y jóvenes son especialmente propensos a desarrollar cáncer de piel por la radiación UVA y por lo tanto deben ser protegidos. Desde septiembre de 2002, está prohibido en España el uso de cabinas y lámparas solares en salones de bronceado a menores de 18 años de edad.

¿Cuándo no se debe ir al solárium?

Es recomendable no visitar un salón de bronceado, en las siguientes situaciones:

Consejos para el uso de las cabinas de bronceado

Para usar el solarium con precaución se deben tener en cuenta algunas recomendaciones:

  • Es absolutamente necesario el uso de las gafas protectoras. El personal está obligado a ofrecerlas a los usuarios.
  • Se deben evitar los salones de autoservicio donde no haya personal especializado.
  • El personal del solárium tiene la obligación de aclarar las dudas y advertir sobre: los riesgos para la salud que implica la radiación ultravioleta, el riesgo que implica someterse a los rayos UVA cuando se toma medicación o se utilizan productos cosméticos y el tipo de radiación a la que puede exponerse cada persona según su tipo de piel.
  • Para evitar quemaduras, nunca se debe sobrepasar el tiempo y la intensidad de los rayos recomendada por el personal del centro.
  • No se debe visitar las cabinas de bronceado a diario, como mínimo, se debe dejar un descanso a la piel de dos días entre una visita y otra.
  • No se deben utilizar productos cosméticos ni perfumes durante las sesiones de bronceados, ya que existe el riesgo de que se produzca una reacción dañina para la piel.
  • Ciertos medicamentos aumentan el efecto de los rayos UVA. Es muy importante consultar a un médico si se puede tomar el sol estando bajo un tratamiento.
  • En la sala de espera debe haber un cartel de advertencia sobre los posibles daños que las radiaciones ultravioletas pueden causar a los ojos y la piel, también debe avisar de la obligatoriedad de utilizar gafas de protección, así como de que ciertos medicamentos y cosméticos pueden provocar reacciones indeseables.
  • También debe llevar un cartel informativo sobre cuál es la máxima radiación a la que se puede exponer el usuario por primera vez y la máxima radiación total.
  • Una vez alcanzada la duración máxima de la irradiación, se debe parar el funcionamiento de la cabina.

Como máximo, se aconsejan unas 50 sesiones de sol al año, ya sea natural o artificial, siempre y cuando no se sufran quemaduras. En caso de quemarse, se debe evitar de forma absoluta la radiación ultravioleta hasta que no haya una recuperación total.

Visitas al solárium antes de las vacaciones

Muchas personas van el solárium antes de ir de vacaciones con la intención de preparar mejor la piel para el sol. Es preferible evitar esta práctica, ya que las cabinas solares generalmente proporcionan un bronceado rápido, pero no protegen de las quemaduras solares. Sin embargo, para proteger la piel, es aconsejable que la exposición a los rayos ultravioletas sea gradual.