Problemas de piel en adolescentes

Autor: Laura Marcos (12 de Agosto de 2016)

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En el proceso de cambio hacia la madurez, es frecuente que se produzcan algunos problemas de piel, que pueden afectar a la salud o la autoestima de los jóvenes. Entre los más comunes se encuentran el acné, las quemaduras solares, o las Infecciones/Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS).

La salud de la piel puede verse comprometida durante la adolescencia, debido a alteraciones hormonales propias del cambio a la madurez, y también de determinados estilos de vida que podrían resultar muy peligrosos. Éstos son los problemas de piel más frecuentes en los adolescentes. 

Acné

Es el problema más común, y afecta al 78% de la población, con mayor prevalencia entre los jóvenes de 14 a 16 años. Los granos, espinillas, pápulas o pústulas se forman cuando se infectan las glándulas sebáceas de la piel. Es más frecuente en la cara y en la espalda, y ocupa el primer puesto en las consultas de dermatología realizadas por adolescentes (más del 24% de las consultas son por acné).

El acné suelen aparecer más durante la adolescencia, dado que los cambios hormonales pueden producir desequilibrios en la producción de grasa de la piel. La proliferación del acné provoca un complejo en más del 40% de los adolescentes, y al 49% de ellos les dificulta una relación fluida con el sexo opuesto, según una encuesta realizada por la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV).

La mayoría de los casos del acné desaparecen sin tratamiento con el paso de los años. No obstante, dependiendo de la gravedad se pueden utilizar tratamientos tópicos, antibióticos, retinoides e incluso hormonales. A su vez, es importante conocer y desechar algunos mitos que circulan sobre el acné, como que mejora con el sol o que el chocolate lo empeora, que resultan falsos o no se han demostrado.


Daño solar

Según la AEDV, la mayor parte de la radiación solar que se acumula en la vida se recibe antes de los 19 años.  Además, un largo historial de quemaduras es un factor de riesgo en el desarrollo de cáncer de piel. Por tanto, las quemaduras solares durante la adolescencia son un peligro importante en el desarrollo de patologías y daños profundos en la piel, como lesiones precancerosas o incluso melanomas, el tipo de cáncer de piel más mortal y difícil de tratar.

Las actividades al aire libre son más comunes en personas jóvenes, por lo que son más susceptibles de sufrir daños por el sol. De hecho, el 75% de los jóvenes entre 13 y 17 años reconocieron haber sufrido quemaduras solares en el último verano.

El exceso de exposición al sol también puede conllevar otro tipo de riesgos: la tanorexia es un tipo de adicción patológica a broncearse, a través de los baños de sol o el abuso de las cabinas de rayos UV. La mayoría de las afectadas son chicas jóvenes, que pueden sufrir dismorfia corporal (nunca se ven lo bastante morenas aunque lo estén) y una pérdida de autocontrol: no saben cómo poner fin a la conducta. La tanorexia también es un factor de riesgo en el desarrollo de cáncer de piel.


Infecciones de Transmisión Sexual o ITS (Enfermedades de Transmisión Sexual o ETS)

El inicio temprano en la práctica de relaciones sexuales puede provocar que no se mantengan conductas del todo responsables acerca de la seguridad frente a Infecciones de Transmisión Sexual o incluso embarazos no deseados. En opinión de los expertos, los adolescentes, que todavía no han llegado a la madurez, mantienen una actitud más despreocupada que los adultos con respecto al sexo.

Se calcula que 1 de cada 4 jóvenes paderá algún tipo de ITS antes de terminar el bachillerato. Entre las ITS más comunes se encuentran la candidiasis (hongos genitales), el herpes y las verrugas genitales, como resultado de la infección por algunas variantes del virus del papiloma humano (VPH). Aunque también son frecuentes las enfermedades más graves como la sífilis, la hepatitis B y el SIDA (infección por VIH).

Determinados factores de riesgo pueden facilitar la aparición de infecciones de transmisión sexual. Principalmente el sexo sin protección, pero también la falta de madurez del sistema inmunológico o del cuello del útero. El uso del preservativo puede prevenir en gran medida una ITS, pero no totalmente, dado que también es posible el contagio por contacto de otras zonas cutáneas que no recubre el látex. Por ello, el contacto sexual con muchas parejas también puede facilitar el desarrollo de algunas patologías sexuales. Los profesionales de la salud también relacionan el uso del alcohol y otras drogas con una mayor cantidad de encuentros sexuales de riesgo.


Complicaciones por piercings y tatuajes

Las manifestaciones de arte corporal son frecuentes en la adolescencia, como las perforaciones o piercings, y los tatuajes. La Academia Española de Dermatología estima que el 43% de los piercings conllevan alguna complicación, normalmente de naturaleza infecciosa. Se caracterizan por dolor, inflamación, enrojecimiento de la piel, y posibles secreciones purulentas.

Si no están bien elaborados, los piercings pueden dañar los vasos sanguíneos o afectar a los nervios de la zona, especialmente en el caso de los piercings genitales. En muchos casos, existe riesgo de desgarro, y también son frecuentes las alergias. Por su parte, los tatuajes pueden provocar fotosensibilidad e infecciones. En la realización de un piercing o un tatuaje, es imprescindible la higiene y un trabajo profesional.


Dermatitis seborreica

Tiene mayor incidencia en chicos que en chicas, y afecta a un porcentaje del 2 al 5% de los adolescentes. La dermatitis seborreica se manifiesta por erupciones eritematosas con secreción purulenta, y con escamas grasas y amarillentas. Suele afectar al cuero cabelludo, al pliegue nasogeniano (arruga que separa las mejillas de la boca), en la zona del tabique nasal, las cejas y detrás de las orejas. También puede darse en la espalda y el conductos auditivos externos y, en general, en pliegues del cuerpo.


Otros problemas frecuentes

Existen muchos cambios derivados de la llegada de la madurez hormonal, que pueden suponer un problema para los adolescentes. Hasta el 15% de los chicos jóvenes padecen alopecia androgenética, que es la pérdida del cabello por causas genéticas y la presencia de hormonas masculinas.

También la sudoración excesiva es frecuente entre los adolescentes. La hiperhidrosis afecta a 1 ó 2 jóvenes de cada 100. Aunque no es muy frecuente, sus consecuencias son importantes: sobre todo, de tipo social (problemas en las relaciones interpresionales). La hiperhidrosis es más frecuente en manos y pies (hiperhidrosis palmar) y suele tener un componente emocional: se suda más en situaciones de nervios y estrés; aunque se ve favorecida por los cambios de temperatura.

La sudoración excesiva se produce por una alteración en el sistema simpático. Si es muy grave y afecta notablemente a la vida del afectado, la hiperhidrosis se puede tratar, mediante toxina botulínica o mediante una intervención quirúrgica. Normalmente los casos de hiperhidrosis entre los adolescentes no se consultan por vergüenza.