Peeling

Autor: Laura Marcos Revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo (28 de Julio de 2016)

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El peeling es una técnica estética por la cual se elimina una parte de la epidermis o la dermis con el objetivo de estimular una regeneración de la matriz dérmica, mejorando el aspecto de la piel. Todas las personas pueden realizarse un peeling, pero está especialmente indicado para eliminar cicatrices, acné, manchas, fotoenvejecimiento e incluso prevenir algún tipo de lesión cancerosa.

El peeling es uno de los tratamientos más utilizados en medicina estética. Su uso está indicado en cualquier parte del cuerpo, por ejemplo, en los muslos para eliminar estrías; aunque se utiliza frecuentemente para mejorar el aspecto del rostro. Cualquier persona puede realizarse un peeling, independientemente de que padezca un problema estético de mayor o menor gravedad. Las distintas técnicas utilizadas en el peeling, eso sí, variarán según las características de la piel de cada paciente.

Un peeling está especialmente indicado para el tratamiento de arrugas, fotoenvejecimiento, acné, melasma (manchas por el sol), queratosis actínica, rosácea, hiperpigmentaciones, verrugas, xantelasmas (pequeños tumores benignos) y trastornos post irradiación.


El objetivo del peeling es provocar una mínima quemadura en la piel para eliminar sus capas superficiales, y por tanto las células muertas, defectos e irregularidades que posea. La utilización de uno u otro tipo de peeling dependerá de las necesidades de cada paciente. Hay tantos peelings como pacientes. Los peelings químicos son los más utilizados y los que presentan mayor efectividad. Se pueden encontrar hasta 50 tipos de peelings químicos diferentes, dependiendo de su composición. En definitiva, un peeling químico consiste en la aplicación de sustancias con un pH ácido para actuar sobre la piel causando una leve quemadura.

Los peelings también se clasifican según su intensidad. Así, podemos encontrar peelings profundos o peelings superficiales. Los peelings profundos son más agresivos y requieren de ocho a diez días de reposo domiciliario; algunos específicos pueden requerir hasta dos meses. Pero tienen la ventaja de que solo se necesita una sesión para notar los resultados. Normalmente, los peelings presentan algunos efectos secundarios en la piel, como enrojecimiento o una leve descamación, pero estas reacciones son pasajeras. En el caso de los peelings superficiales, los efectos duran unas pocas horas, y el paciente puede hacer vida normal al día siguiente.

Dependiendo del tratamiento y del paciente, se requieren ciertos cuidados tras el tratamiento. Es imprescindible la protección solar, ya que la piel se encuentra desprotegida tras la eliminación de sus capas exteriores y es más vulnerable a las quemaduras o la aparición de manchas. Por eso, no es recomendable realizarse un peeling en verano. Algunos pacientes, incluso, necesitarán un breve tratamiento antes del peeling, para que la piel responda bien al tratamiento.

El peeling es un tratamiento estético eficaz y muchas investigaciones concluyen que tiene resultados positivos en el tratamiento de arrugas, cicatrices, fotoenvejecimiento, verrugas y acné, entre otros problemas estéticos. Además, recientemente se ha establecido una relación entre el peeling y la prevención de determinadas lesiones cancerosas, a través de la eliminación de las queratosis actínicas, (lesiones precancerosas).