Celulitis

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo (25 de Octubre de 2016)

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La celulitis, conocida popularmente como piel de naranja, es una alteración de la superficie de la piel que se produce cuando las células de la capa profunda de la piel, que son células grasas, adiposas, aumentan de tamaño por encima de lo normal y protruyen, empujan hacia la capa de piel que está por encima, la dermis, produciendo así un efecto acolchado, rugoso, que simula una piel de naranja. Se localiza habitualmente en las zonas ginoides, femeninas, es decir, abdomen, caderas, muslos y nalgas. Afecta tanto a hombres como a mujeres, aunque en mayor medida a estas últimas, por lo que se cree que influye algún factor hormonal.

Esta celulitis estética no se considera una enfermedad, a diferencia de la llamada celulitis infecciosa, una infección de la piel que se caracteriza por inflamación y enrojecimiento localizado de ésta, con linfangitis y adenopatías regionales. A veces incluso pueden aparecer vesículas o ampollas o necrosis en la piel afectada. La celulitis infecciosa afecta con más frecuencia a las extremidades inferiores y además de los síntomas locales puede manifestarse con fiebre, escalofríos, dolor de cabeza, taquicardia o hipotensión.

Para combatir la celulitis estética existen numerosos tratamientos, muchos de los cuales afirman eliminar el problema permanentemente, aunque ninguna terapia ha logrado científicamente probar estos resultados. Lo mejor para combatirla es mantener una alimentación equilibrada, hacer ejercicio habitualmente y evitar los malos hábitos, tales como el tabaco, el alcohol, las grasas saturadas, el azúcar o la sal en exceso. Otros factores que influyen en su desarrollo son el estrés, la predisposición genética, el embarazo o la ingesta de algunos medicamentos como los anticonceptivos.

¿Qué causa la celulitis?

A día de hoy hay pocos estudios que demuestren cuales son las causas que originan la celulitis, pero si se sabe que la predisposición genética, el sexo y la raza, juegan un papel importante en el desarrollo de la celulitis. Así las mujeres blancas y concretamente las del área mediterránea tienen mayor predisposición a tener la piel de naranja, mientras que las mujeres de raza negra, las asiáticas o las nórdicas son las que menos.

Las hipótesis médicas que barajan los expertos son: cambios cutáneos en relación con el sexo, alteraciones del tejido conjuntivo, cambios vasculares y factores inflamatorios.

Según algunos doctores como Nuremberger y Muller las mujeres afectadas por la celulitis, sufren una herniación de la grasa hacia la dermis, provocando una pérdida de la homogeneidad del borde entre la dermis y la hipodermis. Este hecho no se produce en los hombres.

Por su parte el doctor Pierard, ha afirmado que la herniación de la grasa se produce porque los tabiques del tejido conjuntivo pierden su disposición oblicua y se disponen orientados verticalmente, de forma que pierden tensión y la grasa sobresale.

Algunos expertos creen que el origen se debe a alteraciones metabólicas o a factores inflamatorios. El doctor Albert M. Kligman aseguró encontrar células inflamatorias en los tabiques conjuntivos de biopsias de celulitis.

Tipos de celulitis

La celulitis se clasifica en grados, en función de la existencia o no de piel de naranja:

  • Grado 1: Piel lisa de pie o tumbada; al comprimir la piel entre los dedos no se observa piel de naranja
  • Grado 2: Piel lisa de pie o tumbada, pero al pinzarla entre los dedos o al contraer la musculatura, aparece la piel de naranja.
  • Grado 3: Piel lisa tumbada, pero aparece piel de naranja al ponerse de pie.
  • Grado 4: Hay celulitis con o sin pinzamiento, de pie y tumbada y suele corresponder a mujeres postmenopáusicas y con obesidad.

En función de la consistencia de la piel también se puede clasificar la celulitis como:

  • Dura: Tejidos tonificados, rígidos y duros al tacto. Es típica de mujeres jóvenes que hacen ejercicio físico. Suele asociarse con estrías y se correspondería con el grado 2.
  • Flácida: Los tejidos se muestran blandos y se balancean con el movimiento. En mujeres inactivas y en aquellas que han perdido peso súbitamente.
  • Edematosa: Es la más severa y menos frecuente. Se acompaña de hinchazón de los miembros inferiores y dolor ocasional.
  • Mixta: Es la más frecuente; coexisten más de un tipo de celulitis en diferentes localizaciones en la misma persona.

Cómo eliminar la celulitis

Existen numerosos tipos de tratamientos para combatir la celulitis: farmacológicos, cosméticos, quirúrgicos o no invasivos. Sin embargo, en la mayoría de los casos no han demostrado científicamente que sean capaces de eliminar completamente y de forma duradera la celulitis.

Algunos fármacos y cremas cosméticas utilizan sustancias con efecto lipolítico para tratar la piel de naranja. Entre ellas: metilxantinas, aminofilinas, cafeína, teobromina, adrenalina, fentolamina, Coenzima A, ácido amino l-carnitina, etc. También son muchas las que incorporan extractos vegetales como el té verde, la Garcinia cambogia o el extracto de Guaraná. Otras sustancias que se suelen utilizar son la vitamina C, el ácido hialurónico, el silicio, la cola de caballo, el pensamiento, la hiedra, la salvia o la vitamina E. En todos estos casos no existen estudios que demuestren la eficacia de estas sustancias para eliminar la celulitis.

El Retinol es otro tratamiento de la celulitis que se aplica sobre la piel. Supuestamente favorece una mayor firmeza de la piel. Un estudio realizado por el doctor Albert M. Kligman mostró resultados positivos en 20 mujeres con celulitis a las que se le aplicó retinol dos veces al día durante 6 meses.

Los masajes también son otro tipo de terapia muy utilizados para controlar la celulitis. Con el masaje se consigue movilizar los fluidos tisulares que se encuentran entre las células de la piel y favorecer el drenaje linfático en personas con insuficiencia venosa de retorno. Este método consigue eliminar el exceso de líquidos en las primeras sesiones, pero se necesita un tratamiento a largo plazo para mejorar la celulitis.

Entre los tratamientos quirúrgicos, uno de los más utilizados es la liposucción; aunque no elimina la celulitis si puede ayudar a mejorarla. La técnica consiste en la eliminación de la grasa que sobra en el área afectada mediante su aspiración con unas cánulas que se insertan a través de pequeñas incisiones en los depósitos grasos situados bajo la piel. Como cualquier otra operación quirúrgica, la liposucción tiene riesgos, como infecciones, hemorragias o alergias. Además, tras la eliminación de la grasa, el aspecto de la piel puede empeorar por la flacidez de la dermis.

La lipoescultura o los láseres de lipólisis son técnicas más novedosas que eliminan la grasa de forma más controlada, con menor sangrado y cierto grado de estiramiento en la piel más superficial.

Otros métodos utilizados son la mesoterapia o la cavitación. La mesoterapia consiste en inyectar medicamentos con minerales y vitaminas por vía subcutánea o intradérmica en la zona donde está concentrada la grasa y celulitis para licuarla y que el propio cuerpo la pueda expulsar. Es un tratamiento indoloro y no se necesita anestesia, las inyecciones se realizan con agujas muy pequeñas que no dejan cicatriz. Para lograr un resultado efectivo a largo plazo se requiere seguir un estilo de vida saludable y cuidar la dieta.

La cavitación es otra de las terapias más conocidas y utilizadas en los últimos años, pero hay que tener en cuenta que puede tener efectos secundarios y está contraindicada en algunos casos, por ello requiere un examen médico previo. La cavitación es una técnica no quirúrgica que elimina la grasa de una zona determinada mediante ultrasonidos de baja frecuencia, que disuelven las células adiposas desde el interior. Posteriormente la grasa se elimina a través del sistema linfático. Puede provocar pequeños moratones o hematomas en la zona en la que se aplica.

La cavitación no está indicada en personas con un sistema inmunitario debilitado, personas con marcapasos u otros dispositivos electrónicos implantados, con problemas o patologías auditivas, en casos de cardiopatías o epilepsias, personas con problemas hepáticos o renales, en casos de colesterol elevado ni en embarazadas o mujeres en periodo de lactancia.

Este tipo de tratamientos debe ser siempre prescrito por un especialista, que será el que estudie cada caso en particular y pueda recomendar la terapia más efectiva.

Francia prohibió la cavitación, la mesoterapia y la lipólisis en 2011 tras detectar algunos casos de complicaciones graves en pacientes. En España actualmente no existe prohibición alguna sobre estas terapias pero los expertos en estética afirman que no son eficaces para eliminar la celulitis y que pueden empeorar el problema y ocasionar daños en la zona tratada.

Cómo prevenir la celulitis

Los malos hábitos dietéticos y el sedentarismo favorecen la aparición de la celulitis. Además, el estilo de vida, también influye. Así, se debe evitar principalmente el tabaco, el alcohol, las grasas saturadas, el azúcar y la sal en exceso, las situaciones de estrés o llevar ropa muy ajustada.

En cuanto a la alimentación, para combatir la celulitis se deben evitar ciertos alimentos y procurar tomar otros más adecuados. Entre los que se deben moderar su consumo están los azúcares simples y refinados como los dulces o la bollería, el exceso de sal (por la retención de líquidos que produce), las grasas saturadas y los ácidos grasos-trans (presentes en productos como las margarinas, las mantequillas, los precocinados o los embutidos), el café, el alcohol y las bebidas azucaradas.

Una dieta sana, variada y moderada, rica en frutas, verduras, legumbres, carnes magras, pescados y alimentos ricos en hierro, es la mejor forma de prevenir la piel de naranja. Un déficit de hierro, favorece la aparición de la celulitis y dificulta su eliminación. El contenido en hierro está relacionado con la capacidad de transportar más o menos oxígeno en la sangre y si el nivel de oxígeno en sangre es bajo, la grasa tiene más dificultad para quemarse y se acumula, favoreciendo la aparición de celulitis.

Se debe evitar la retención de líquidos, y por esta razón es aconsejable reducir el consumo de sal y condimentar los platos, preferiblemente, con hierbas aromáticas y limón.

Por otra parte, hay alimentos que son más aconsejables en una dieta anticelulítica. Así, deben primar los alimentos ricos en agua o los llamados “depurativos”, como por ejemplo el apio, las alcachofas, la piña, las endivias o las berenjenas, entre otros muchos. Las infusiones de té verde también pueden ayudar.

El estreñimiento también puede empeorar el problema de la celulitis, ya que aumenta la cantidad de toxinas que los órganos excretores no eliminan adecuadamente de nuestro organismo. Para evitar el estreñimiento se recomienda tomar cereales integrales y frutas como fresas, kiwis o piña.

El estrés también es otro factor que interfiere en la aparición de celulitis, pues la ansiedad, el nerviosismo o cualquier situación de estrés elevan la tensión arterial, provocan problemas digestivos y retención de líquidos.

El ejercicio también es clave para prevenir y mejorar la piel de naranja. Son recomendables los ejercicios aeróbicos como andar, montar en bicicleta o nadar, entre otros.