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Parto inducido

Autor: Terry Gragera Revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo (4 de Noviembre de 2016)

© iStock

La inducción del parto es un procedimiento que se realiza para provocar el parto vía vaginal cuando este no se presenta de forma natural y por sí solo. Para ello se emplean medios médicos o quirúrgicos con el fin de lograr el nacimiento del bebé y el alumbramiento de la placenta.

Se recurre al parto inducido cuando hay más riesgos en dejar que el embarazo siga su evolución natural que en provocar el trabajo de parto para que el bebé nazca de forma inminente, ya sea por problemas asociados al niño, a la madre o a la gestación.

Para adelantar el parto hay dos vías: la cesárea y la inducción del parto. Siempre que se recurre a una inducción, el objetivo es que el parto acabe siendo por vía vaginal, aunque no siempre ocurre así finalmente, pues hay fracasos en la inducción que conllevan una cesárea. Así, el parto se programa para una fecha cercana. Por el contrario, con la cesárea, el bebé ha de nacer de forma inmediata.

Para que un parto inducido tenga éxito es necesario que el cérvix esté maduro y que haya contracciones. Por sí solas las contracciones de parto no pueden provocar el parto, por ello hay que garantizar que el cuello cervical tiene la maduración necesaria.

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Hay dos tipos de parto inducido: parto inducido por razones médicas (por problemas del feto, la madre o la gestación) e inducción electiva. La inducción electiva no responde a problemas médicos sino que se produce cuando por razones personales se decide programar el parto para una fecha concreta. Puede ser por cuestiones de agenda del médico o de camas en el hospital, por conveniencia de fechas en los padres, por lejanía de la madre con respecto a un centro médico, por antecedentes de parto rápido en mujeres con más de un hijo a las que podría no dar tiempo de llegar a la maternidad, por cuestiones psicológicas…

La inducción puede ser en embarazos a término precoz (en la semanas 37-38 de embarazo), en embarazos a término (semanas 39 y 40 de gestación) y en embarazos postérmino (semanas 41-42 de embarazo).  

Incidencia  

Las tasas de parto inducido han crecido en los últimos años. En algunos centros españoles, uno de cada cinco partos es inducido. Actualmente, se estima que entre el 15 y el 25% de los partos son inducidos.

El aumento en las inducciones del parto se debe al incremento en el número de inducciones electivas, el mayor número de embarazos derivados de técnicas de reproducción asistida y la elevación de la edad en que las mujeres son madres, lo que conlleva más patologías maternas durante la gestación. 

No solo en España han aumentado las inducciones de parto, sino en todo el mundo. Así, los porcentajes nacionales suelen superar el índice del 10% de partos inducidos sobre el total de nacimientos que recomienda no sobrepasar la Organización Mundial de la Salud (OMS).