Vitamina D

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. María Fernanda Pedrero (17 de Agosto de 2012)

© iStock

La vitamina D es importante para los niveles de calcio y para regular la formación y la degeneración de los huesos. Un déficit grave de vitamina D, tiene, entre otras consecuencias para la salud ósea, la deformación de los huesos en los niños (raquitismo), el reblandecimiento de los huesos en los adultos (osteomalacia) o su degeneración (osteoporosis). En España, es poco común que se den casos de déficit severo de vitamina D.

El cuerpo cubre por sí solo un 80% de sus necesidades de vitamina D (con la ayuda del sol): cuando el cuerpo recibe la suficiente exposición solar, la piel crea vitamina D en cantidades suficientes para cubrir el 80% de las necesidades de esta vitamina. El otro 20% el cuerpo lo recibe de la dieta: la vitamina D se encuentra en productos de origen animal como el pescado (aceite de hígado de bacalao), los huevos y la leche. Estos alimentos contienen vitamina D3 (colecalciferol). Y en algunos alimentos de origen vegetal (como el aguacate y hongos) se halla la vitamina D2 (ergocalciferol). Los alimentos con un gran contenido de vitamina D son pocos. En general, los alimentos que contienen vitamina D de forma natural la contienen en pocas cantidades.

Cuando en los años 20 y 30 se descubrió que la vitamina D en los niños evitaba la enfermedad ósea del raquitismo, los niños tuvieron que beber durante décadas aceite de hígado de bacalao, de desagradable sabor. Hoy día existen suplementos de vitamina D de sabor neutro con los que, en caso de necesidad (por ejemplo, en el primer año de vida), se pueden aumentar los niveles de vitamina D (profilaxis del raquitismo). Esto es importante para que se dé un crecimiento normal del hueso.

La definición de vitamina para referirse a la vitamina D no es estrictamente correcta (el cuerpo no puede producir la cantidad suficiente vitaminas por sí solo). La vitamina D es más bien un precursor hormonal, puesto que la sustancia en sí que el cuerpo necesita transformar es una hormona.

© Jupiterimages/iStockphoto

Los rayos UVA producen vitamina D.

Tanto la exposición a la luz solar así como el color de la piel influyen en la cantidad de vitamina D que hay en la piel. En comparación con las personas que viven en países soleados, los habitantes de países con poca luz solar suelen tener una piel más clara. A través de la luz obtienen más rayos UV y con ellos se crea más vitamina D. Esto muestra que el cuerpo es capaz de adaptarse a los niveles de luz natural.

El pueblo inuit del Ártico constituye una excepción a esta regla: A pesar de que viven muy al norte, su piel es bastante oscura. Consumen mucho aceite de hígado de bacalao y pescado y por lo tanto obtienen suficiente vitamina D a través de la dieta. Por lo tanto, su cuerpo produce menos vitamina D.