Litio

Autor: Redacción Onmeda (21 de Abril de 2017)

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El litio es un oligoelemento presente en el entorno y en la alimentación y, por tanto, también en el organismo humano. Sin embargo, hasta ahora no se ha demostrado un uso esencial para el cuerpo humano. Hay indicios de que el litio es capaz de reducir el colesterol en sangre y, por tanto, podría reducir el riesgo de enfermedades cardiacas coronarias. El litio se utiliza en el tratamiento de enfermedades psiquiátricas y adopta un papel importante como componente en baterías de muy larga duración, por ejemplo, en las baterias de marcapasos.

El litio es un metal ligero de color blanco plata que pertenece a los metales alcalinos. Su nombre deriva del concepto griego de piedra = lithos. Fue descubierto en 1817 por el químico sueco Johan August Arfvedson (1792-1841). 

El litio se utiliza sobre todo en el tratamiento de trastornos afectivos y para prevenir ataques en psicosis maniaco-depresivas. A partir de su efecto, se deduce la función del litio en el sistema nervioso central. Probablemente el litio participa dentro de las células nerviosas en la transmisión de la señal a la célula. No obstante, hasta ahora no se ha aclarado completamente cuál es el mecanismo exacto de actuación del litio. También se almacena litio en los ganglios linfáticos y en el esqueleto, pero se desconocen las diferentes funciones al respecto.

No se conocen exactamente las necesidades diarias de litio. A través de la alimentación se consumen entre 1 y 2,5 miligramos de litio. No se han demostrado síntomas de deficiencia en los seres humanos.

No se espera una sobredosis ni siquiera en caso de alimentación incorrecta. Una ingesta diaria de litio de hasta 10 miligramos es inofensiva en general. Para el tratamiento de enfermedades psíquicas, sin embargo, se utilizan dosis muy altas de litio, que en caso de uso abusivo pueden provocar intoxicaciones que pueden llegar a ser graves.

En caso de intoxicación por litio se producen náuseas, vómitos, trastornos visuales y apatía. En caso de sobredosis de litio a largo plazo, pueden presentarse daños en el corazón, riñones y en el tiroides. En caso de intoxicaciones agudas, el tratamiento consiste en un lavado de estómago, en un incremento de los medicamentos que favorecen la excreción de orina (la llamada diuresis forzada) y, en caso necesario, también en una hemodiálisis.

Alimentos ricos en litio

El litio está presente en los alimentos únicamente en forma de trazas. En algunas aguas minerales y en el agua del grifo está presente en cantidades considerables. La carne, el pescado, los huevos y los lácteos, así como algunos tipos de verdura y los cereales, aportan cantidades relativamente importantes de litio. Así, 100 gramos de carne contienen unos 100 microgramos de litio. 

En ensayos con animales pudo observarse síntomas de deficiencia como una menor fertilidad y expectativa de vida, un menor peso al nacer y una menor actividad de algunas enzimas (moléculas proteicas). No está claro cuáles son los efectos de un suministro insuficiente de litio en el ser humano.

Preparados de litio

La ingesta de sales de litio solo se recomienda actualmente bajo supervisión médica en caso de enfermedades psíquicas. En la psiquiatría clínica, el litio sigue teniendo éxito especialmente en el tratamiento de trastornos afectivos como, por ejemplo, manías y para la prevención de psicosis maniacodepresivas. Si se toman medicamentos con litio, pueden darse efectos secundarios. Así, puede aparecer debilidad muscular, mayor propensión a calambres y trastornos en la región gastrointestinal. Además, pueden aparecer alteraciones cutáneas.

También es necesario tener en cuenta las posibles contraindicaciones en la administración de litio, como por ejemplo, graves desórdenes cardiacos y un funcionamiento del riñón limitado. Los pacientes que padecen un equilibrio alterado del sodio o siguen una dieta pobre en sal, tampoco deben tomar litio.

En el embarazo y en el periodo de lactancia debería evitarse la ingesta de litio. La sustancia alcanza altas concentraciones en el sistema circulatorio del feto y se le considera responsable de una mayor presencia de deficiencias innatas (especialmente en el corazón). Así, en el primer trimestre del embarazo, solo podrá utilizarse litio cuando sea absolutamente imprescindible. Además, en la administración de litio es necesario tener en cuenta posibles interacciones con otros medicamentos. Entre ellos, los diuréticos que provocan una mayor segregación de sodio, los analgésicos antiinflamatorios y los inhibidores de la ACE que sirven sobre todo para regular la presión sanguínea.

Última revisión médica: Dra. María Fernanda Pedrero (4 de Agosto de 2012)