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Agua

Autor: Verónica López Revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo (15 de Septiembre de 2016)

© iStock

El agua es un nutriente esencial para el buen funcionamiento del organismo, puesto que desempeña funciones fundamentales en el aparato circulatorio o digestivo, así como en la regulación de la temperatura corporal. El cuerpo humano no almacena agua por lo que es necesario mantener una buena hidratación regularmente. El agua como nutriente no solo se obtiene de las bebidas; también los alimentos sólidos, especialmente frutas y verduras, aportan agua a la dieta. No existe una recomendación probada científicamente sobre la cantidad que se debe consumir pero la sed es una buena guía para beber agua. Asimismo, beber demasiada agua (potomanía) puede ser perjudicial para la salud.

El agua contiene sustancias disueltas como minerales, sales y electrolitos que aportan nutrientes a la dieta, por lo que también se considera un alimento y un nutriente esencial para el organismo ya que es indispensable para muchas funciones orgánicas.

Así, el agua representa un 60% del peso corporal de una persona adulta, algo menos en el caso de las mujeres (55-50%), el 75% de un recién nacido y el 50% en personas mayores. El agua se distribuye por el cuerpo y los órganos, así en la sangre hay un 80% de agua, en el cerebro un 75%, en el riñón un 83% y en los músculos y en la piel más de 70%.

El agua que se ingiere se absorbe en el tracto gastrointestinal, pasa al sistema vascular y es transportada a las células. En el estómago es absorbida principalmente en el intestino delgado y después, el agua restante se absorbe en el intestino grueso. Así, el 99% del agua que se ingiere se absorbe y unos 100ml son expulsados en las heces Esta agua absorbida pasa en unos minutos al plasma y las células de la sangre para ser distribuidas por la circulación sanguínea a las células de los distintos órganos.

Las funciones principales del agua en el cuerpo son las siguientes:

  • Regula la temperatura corporal, manteniéndola constante, independientemente del entorno y de la actividad que realice el cuerpo.
  • Participa en el transporte de nutrientes y productos de deshecho.
  • Permite la circulación de la sangre.
  • Mantiene el pH del cuerpo.
  • Participa en la estructura de las células, tejidos y órganos, como por ejemplo en el ojo. Proporciona flexibilidad, turgencia y elasticidad a los tejidos.
  • Actúa como disolvente en el organismo, pues es el medio donde se desarrollan las reacciones químicas celulares.
  • Es un lubricante natural para las articulaciones, el cerebro, el tracto digestivo y genitourinario, para los ojos, la piel…Así, la saliva lubrica la boca y favorece la masticación y la deglución; las lágrimas lubrican los ojos; el líquido sinovial baña las articulaciones; las secreciones mucosas lubrican el aparato digestivo, el respiratorio o el genitourinario y mantienen la humedad de vagina, oídos, nariz o garganta.

La renovación del agua corporal dependerá del agua ingerida, que reemplaza las pérdidas continuas que sufre el cuerpo a través de la orina, el sudor, las pérdidas insensibles piel y pulmones) y las heces. Estas pérdidas dependen del consumo de líquidos, la dieta, la actividad física y las condiciones ambientales, aunque también algunas enfermedades y cuadros clínicos (diarrea, vómitos, fiebre, quemaduras, golpe de calor…) o el uso algunos medicamentos como los diuréticos pueden contribuir a la pérdida de líquidos.

Es importante saber que el sudor prolongado puede llevar a una pérdida de agua importante que puede provocar graves anomalías en el organismo. Cuando las pérdidas de sudor superan a la ingesta, el sistema circulatorio no es capaz de hacer frente a la situación y se reduce el flujo de sangre a la piel. Por este motivo los deportistas deben incrementar la ingesta de agua, lo mismo que cuando la temperatura ambiental es muy elevada.

De esta forma una adecuada hidratación contribuye al equilibrio hídrico corporal, es decir, la diferencia entre la ingesta de agua más la producción endógena de agua (el cuerpo produce una pequeña cantidad de agua a partir de su actividad metabólica), menos las pérdidas.

No hay estudios científicos que avalen las recomendaciones habituales de ingesta de líquidos (entre 1,5 y 3 litros de agua al día), por ello lo más aconsejable es beber cuando se tiene sed, teniendo en cuenta que ciertos grupos de población necesitan unos requerimientos especiales de agua para prevenir la deshidratación. Así, a los bebés, lactantes y niños se les debe ofrecer frecuentemente la ingesta de líquidos, así como a los ancianos (por su disminución de la sensación de sed), las personas enfermas con fiebre, diarrea o vómitos, las mujeres embarazas y los deportistas.

La ingesta de líquidos debe provenir, preferentemente, del consumo de agua (el 80%) y un 20% del resto de alimentos y otras bebidas, es decir, de frutas, verduras, caldos, zumos naturales, leche, infusiones, etc. Hay que tener en cuenta que las bebidas azucaradas (refrescos, bebidas isotónicas) y el alcohol contienen otros ingredientes en su composición que aumentan el aporte calórico y están relacionadas con la obesidad y otras patologías.

Potomanía

La potomanía es una nueva enfermedad, considerada un trastorno de la alimentación que consiste en la necesidad de ingerir grandes cantidades de líquidos; en el caso del agua se denomina polidipsia o si son bebidas alcohólicas dipsomanía. Este trastorno del control de los impulsos no clasificado hasta el momento, también considerado una adicción, puede provocar graves problemas de salud.

Un exceso de agua en el cuerpo ocasiona que minerales esenciales como el potasio, el sodio o el magnesio, se diluyan más rápido de lo usual provocando calambres, fatiga y lentitud al realizar tareas cognitivas habituales. Cuanto mayor sea esta ingesta, más potasio se pierde llegando a poder ocasionar problemas cardiacos. Por otra parte, los riñones también se ven afectados por el consumo excesivo de líquidos. La hiponatremia se caracteriza por la disminución de los niveles de sodio en la sangre, por una ingesta excesiva de agua u otras causas y que pueden ocasionar una clínica severa.

La potomanía también puede estar relacionada con la anorexia, en la búsqueda de sensación de saciedad. También para engañar a la báscula y los controles médicos (cuando saben se las va a pesar, si beben mucho, dan más peso).