Ácidos grasos omega 3

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. Cristina Martín (10 de Febrero de 2015)

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Los ácidos grasos omega 3 son ácidos grasos poliinsaturados que se obtienen a través de la alimentación. Cumplen funciones importantes en el cuerpo humano y son especialmente esenciales para el feto durante el embarazo, durante la lactancia y en el posterior desarrollo infantil.

Los ácidos grasos omega 3 están presentes, sobre todo, en pescados grasos (también llamados azules) como el salmón, los arenques y el atún. También en muchos aceites vegetales y en los frutos secos como las nueces, si bien en una concentración menor. Para obtener una cantidad suficiente de ácidos grasos omega 3, basta con comer pescado de una a dos veces por semana. Además, los ácidos grasos omega 3 también pueden tomarse en complementos alimenticios o en alimentos enriquecidos con omega 3, aunque el aporte ideal siempre será el procedente de una fuente natural.

Especialmente las mujeres embarazadas y en periodo de lactancia deberían asegurarse de consumir suficiente cantidad de ácidos grasos omega 3, ya que así queda garantizado que el feto o el lactante también reciba una cantidad suficiente, algo muy importante para el desarrollo del cerebro infantil. Porque precisamente en esta época el cerebro necesita grandes cantidades de ácidos grasos omega 3. Pero también es importante para el desarrollo cerebral de los niños pequeños y en edad escolar, por lo que es necesario garantizar que la alimentación les proporcione fuentes de este tipo de ácidos omega 3.

Todas las células del cuerpo precisan ácidos omega 3, ya que forman parte de su estructura. En el cerebro es donde se concentra una mayor cantidad de dichos ácidos, que contribuyen a que las membranas celulares sean más flexibles y mejoran la transmisión de las señales de las células nerviosas en el cerebro. Los ácidos grasos omega 3 contribuyen a que el cerebro funcione “normalmente”. Es un componente primordial para la síntesis de mielina, la vaina que recubre las terminales nerviosas y favorece la conducción de información.

Además, se cree que los ácidos grasos omega 3 tienen otros efectos positivos en la salud y que, por ejemplo, protegen de la arteriosclerosis y de otras enfermedades cardiovasculares. En niños con enfermedades en las que está alterado el procesamiento de la información (como en el caso de TDAH o legastenia), posiblemente los ácidos grasos omega 3 pueden mejorar la sintomatología. No obstante, todavía queda mucho por investigar sobre este tema.