Ácidos grasos omega 3: Efecto

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. Cristina Martín (10 de Febrero de 2015)

Los ácidos grasos omega 3 cumplen importantes funciones en el organismo humano y están presentes en todas las células del cuerpo. Pero la mayor cantidad de ácidos grasos omega 3 se encuentra en las células del cerebro.

Son un componente de las paredes celulares y son importantes para la formación de células nerviosas. También tienen un efecto positivo en la función visual. En la retina de los ojos, el DHA supone aproximadamente el 60 por ciento de todos los ácidos grasos.

Los ácidos grasos omega 3 tienen diferentes efectos positivos sobre la salud como, por ejemplo, en las siguientes situaciones:

Estructura y función cerebrales

Los ácidos grasos omega 3 son importantes para el desarrollo del cerebro en el feto, pero también en niños pequeños y en edad escolar, así como jóvenes y adultos, para que el cerebro pueda funcionar “normalmente”. La prueba de ello es que aproximadamente el 40 por ciento de los ácidos grasos del cerebro están compuestos por ácidos grasos omega 3 DHA. Los ácidos grasos omega 3 tienen un efecto positivo en las membranas celulares del cerebro y favorecen la capacidad de conducción de información de las células nerviosas, es decir, su capacidad para emitir señales.

Un suministro suficiente de ácidos omega 3 no solo contribuye a que el cerebro funcione correctamente en niños y adultos sanos. Si bien los datos no son del todo unívocos, diferentes estudios señalan que los ácidos grasos omega 3 pueden ejercer una influencia positiva en determinadas enfermedades. Así en enfermedades que provocan trastornos en el procesamiento de la información del cerebro, como por ejemplo, TDAH, legastenia o trastornos bipolares (enfermedades maniaco-depresivas): en ellas los ácidos grasos omega 3 parecen poder mitigar los síntomas.

En niños con TDAH es posible que los ácidos omega 3 mejoren la capacidad mental y la conducta. No obstante, todavía debe esperarse a que otros estudios lo confirmen. Según el estado actual de la ciencia, los ácidos grasos omega 3 no pueden en ningún caso sustituir un tratamiento médico, pero es probable que, en algunos casos, contribuyan a mejorar las molestias.

Aprendizaje

Los ácidos grasos omega 3 parecen importantes para la capacidad de concentración y asimilación en niños y tienen un efecto positivo en niños en edad escolar sobre las capacidades lingüísticas como leer y escribir. Un estudio realizado con niños sanos en edad escolar, demuestra que, en la escuela, los niños con un aporte óptimo de ácidos grasos omega 3 prestan más atención, son más tranquilos y más considerados con los demás. Es decir, que los niños se benefician de los ácidos grasos omega 3 probablemente con respecto a su actitud de aprendizaje y su conducta.

Otros científicos descubrieron con ayuda de la resonancia magnética (RM) cómo los ácidos grasos omega 3 influían en la actividad cerebral de niños sanos. Así, aparecía que, en los niños que tomaban ácidos grasos omega 3, determinadas regiones cerebrales relacionadas con el aprendizaje estaban más activas. No obstante, estos resultados deben ser confirmados con otros estudios.

Valores de triglicéridos altos

Aquellas personas con elevados niveles de los triglicéridos en sangre, tiene un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares como una trombosis o una arteriosclerosis (calcificación arterial). Las personas que consuman con la alimentación menos grasas animales saturadas (presentes en la mantequilla, salchichas y carne) y más ácidos grasos omega 3, pueden reducir o, mejor dicho, mejorar los valores de los triglicéridos.

Enfermedades cardiacas

Las personas sanas que reciben un aporte suficiente de ácidos grasos omega 3 tienen probablemente menos riesgo de padecer enfermedades cardiacas. Si ya se padece una enfermedad cardiaca, los ácidos grasos omega 3 pueden tener un efecto positivo en la salud y reducir, por ejemplo, el riesgo de infarto de corazón.

Hipertensión arterial

Los ácidos grasos omega 3 pueden reducir la hipertensión arterial existente y reducir así el riesgo de enfermedades cardiovasculares. Los afectados con hipertensión arterial que ya toman medicamentos por dicha causa, deberían consultar con su médico sobre la ingesta de ácidos grasos omega 3 puesto que pudiera darse que la presión sanguínea descendiera demasiado en determinadas circunstancias.

Por el contrario, los ácidos grasos omega 3 no tienen ninguna influencia sobre los valores de la presión sanguínea sanos en las cantidades recomendadas.

Embarazo y lactancia

Si las embarazadas comen, al menos una vez por semana, pescado, o bien toman suficiente cantidad de ácidos grasos omega 3, esto puede reducir el riesgo de un parto prematuro o prolongar la duración del embarazo y aumentar el peso del niño al nacer.

En los últimos tres meses del embarazo el feto recibe grandes cantidades de DHA (ácido docosahexaenoico) siempre que la madre ingiera suficientes ácidos omega 3. Tras el parto>, el bebé lactante recibe a través de la leche materna más ácidos grasos omega 3; en este caso el contenido de los mismos en la lecha materna dependerá de la alimentación de la madre. También durante la lactancia son importantes los ácidos grasos omega 3 para el desarrollo del cerebro infantil.

Valores de colesterol altos

Según estudios es probable que los ácidos grasos omega 3 tengan un efecto favorable sobre el nivel de colesterol y que contribuyan a reducir los valores de colesterol LDL (el colesterol “malo”).