Aceite de oliva: Dosis y utilización

Autor: Verónica López (14 de Diciembre de 2015)

La ingesta de aceite de oliva proporciona un aporte adecuado de algunos nutrientes importantes. En este sentido, el consumo moderado de este aceite cubre las recomendaciones de grasas monoinsaturadas y vitamina E que el organismo necesita.

Según la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria, el consumo recomendado de grasa total y de los distintos tipos de ácidos grasos para la población española es el siguiente:

  • Grasa total: entre el 30 y el 35% del total del contenido calórico de la dieta. Actualmente es muy superior, entorno al 43%.
  • Ácidos grasos saturados: no debe exceder el 10%.
  • Ácidos grasos monoinsaturados: Entre el 15 y el 20%. Debe ser el ácido graso mayoritario.
  • Ácidos grasos poliinsaturados: No debe superar el 5% del contenido calórico de la dieta.

Bajo estas pautas, se recomienda un consumo medio de 40 o 50 g/día (cuatro cucharadas al día como máximo) de aceite de oliva, el cual proporciona el 15% del valor calórico total de una dieta de 2.200 kcal.

El aceite de oliva ha sido desde los primeros tiempos de su cultivo, un alimento básico en la dieta de los países bañados por el Mediterráneo, además de tener otras utilidades medicinales, cosméticas o religiosas. Sin embargo, sus propiedades nutricionales y su efecto beneficioso sobre la salud comenzaron a estudiarse hace apenas medio siglo.

Por otra parte, el reconocimiento que ha adquirido la dieta Mediterránea como ejemplo de dieta cardiosaludable, ha otorgado al aceite de oliva un papel fundamental en la prevención de muchas enfermedades.

Las investigaciones llevadas a cabo en los últimos años, consideran que el aceite de oliva puede ser beneficioso para la prevención de hipertensión, la aterosclerosis, la diabetes, las enfermedades cardiovasculares o el cáncer de mama.

En cuanto a su uso cosmético, el aceite de oliva es un hidrante natural para la piel seca por sus cualidades humectantes, además de contener antioxidantes que previenen el envejecimiento prematuro de la piel. De este modo, es un componente muy usual en productos como cremas, mascarillas, champús o geles de baño.

El consumo de aceite de olivo en crudo es uno de los principales usos culinarios de la alimentación española actual, aunque también se utiliza en frituras, sofritos y asados. Dependiendo del alimento a aderezar se puede elegir un aceite de oliva suave u otro más fuerte. En general, los aceites fuertes y afrutados son ideales para acompañar a ensaladas, verduras y pescados blancos hervidos o para preparar revueltos o cremas. Por el contrario, los aceites suaves, son mejores para frituras, sofritos o estofados.