Desayuno infantil

Autor: Verónica López Revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo (26 de Mayo de 2016)

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El desayuno, la primera comida del día, y que muchos niños omiten o realizan de forma deficiente, es muy importante para mantener el rendimiento escolar, la vitalidad del niño y evitar el sobrepeso. La obesidad infantil tiene como consecuencia un aumento del riesgo de desarrollar ciertas enfermedades como diabetes, hígado graso y asma.

El estudio Aladino (Alimentación, Actividad física, Desarrollo Infantil y Obesidad) presentado en el año 2013 con datos del curso escolar 2010/2011, alertaba sobre el aumento de la obesidad entre la población infantil española. Así, esta investigación revelaba que el 26,2% de los niños españoles tenían sobrepeso y el 18,3% eran obesos. El mismo trabajo concluía que la ausencia del desayuno y el sedentarismo eran las causas del aumento del sobrepeso en la población infantil, con la consecuencia del incremento de obesidad en dicha población.

Por otra parte, el estudio Cuenca presentado en 2015 con datos de 2013, afirma que el sobrepeso infantil se ha reducido de forma destacada en los últimos años mientras que se ha duplicado el bajo peso. Sin embargo, la Organización Mundial de la Salud (OMS), con datos de 2013, prevé que de los 42 millones de niños que tienen sobrepeso y obesidad en el mundo, se pase a 70 millones en 2025.

Aunque el sedentarismo es la principal causa de la obesidad infantil, también se ha demostrado que la prevalencia de obesidad es superior en personas que toman un desayuno escaso o lo omiten. En España, según datos de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición de 2010 (AESAN), entre un 10 y un 15% de los niños no desayuna y de un 20 a un 30% lo hace de manera insuficiente.

Por esta razón es fundamental que el desayuno en la infancia sea variado y equilibrado, y en ningún caso se omita, pues ayuda a prevenir enfermedades cardiovasculares, como la diabetes, el asma y la epidemia de la obesidad. Además, diferentes estudios demuestran que los malos hábitos en el desayuno condicionan el cumplimiento de las recomendaciones dietéticas debido a que si desde primera hora se rompe la pauta establecida, es más difícil recuperarla a lo largo del día.

Un desayuno infantil saludable debe corresponderse con un 25% de la ingesta total diaria de un niño. No desayunar correctamente puede afectar al rendimiento escolar y provocar una disminución de la atención, además también hace que los niños coman más a la hora del recreo y abusen de bollería o chucherías.

Lácteos, cereales y fruta son los tres grupos de alimentos que debe contener un desayuno completo para un niño, sin dejar ninguno. A media mañana es recomendable que los niños tomen una fruta, un yogur o un bocadillo para no llegar con tanto apetito a la hora de comer.

Un 40% de los niños no le dedica el tiempo suficiente al desayuno según el estudio "Hábitos de vida relacionados con la Obesidad Infantil". De forma general, se deben dedicar al menos 15 minutos a la primera comida del día, y eso implica levantarse con tiempo suficiente para hacerlo. Además, uno de cada diez niños desayuna sin supervisión paterna y más de la mitad de los niños deciden los alimentos que desayunan.

A medida que aumenta la edad, si no ha habido unos buenos hábitos de alimentación adquiridos anteriormente, el riesgo de elecciones poco saludables es más elevado. A la edad escolar los niños no suelen tener conductas caprichosas con la alimentación pero tienen libertad para conseguir alimentos poco recomendables. En sus apetencias influyen los hábitos familiares y lo que se come en el colegio o lo que comen sus compañeros y sobre todo lo que ven por la televisión.

El ejercicio físico puede influir favorablemente en el apetito del pequeño, por lo que se recomienda realizar algún deporte desde edades tempranas. También es aconsejable huir de cenas pesadas y tardías, para que los niños se levanten con el hambre suficiente para tomar un desayuno completo.