Desayuno infantil: ¿Qué alimentos debe tener un desayuno infantil?

Autor: Verónica López Revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo (26 de Mayo de 2016)

Los niños que desayunan mal llegan hambrientos a la hora del recreo y suelen abusar de bollería industrial, productos que además quitan el apetito para realizar una comida adecuada.

El desayuno infantil debe ser, en la medida de lo posible, a elección de los más pequeños, para evitar que rehúsen tomarlo. Entre la variada oferta de alimentos, su desayuno debe incluir un lácteo, pan, cereales, fruta o zumo natural y proteína vegetal (aceite de oliva, mantequilla) o animal (jamón y embutidos).

Un ejemplo de un desayuno infantil equilibrado sería el siguiente:

  • 1. Ración de lácteos. Puede ser un yogur o un vaso de leche acompañado de una cucharadita de cacao en polvo.
  • 2. Ración de cereales. Mejor si son integrales. La avena es un cereal que proporciona mucha energía para afrontar la jornada escolar. Otra opción es mezclar tres cucharadas soperas de cereales integrales con un vaso de leche o un yogur y añadir un puñado de frutos secos.
  • 3. Como alternativa a los cereales una ración de pan. Puede ser una tostada (una o dos dependiendo del tamaño) de pan integral con un poco de mantequilla y mermelada, miel o aceite de oliva y tomate rallado.
  • 4. Una pieza de fruta o un zumo de fruta natural, por ejemplo de naranja y zanahoria.

La tostada de pan integral, tomate rallado y aceite de oliva, a la que también se puede añadir una loncha de jamón cocido, jamón de pavo o jamón serrano, supera nutricionalmente con creces al bollo, magdalena, galletas o bizcocho.

Si se opta por la bollería industrial, se aportan hidratos de carbono simples, que provocan picos de glucemia postprandial más elevados pero que rápidamente vuelven a bajar. El pan integral o los cereales integrales aportan hidratos de carbono complejos, la elevación de glucemia es más pequeña, pero más sostenida, y con esto se consigue que el azúcar que necesitan las células cerebrales, lo obtengan de forma progresiva y duradera, con lo que el rendimiento escolar será mucho mejor.

La miel, en cantidad siempre muy moderada, y las naranjas naturales del zumo, potencian el funcionamiento óptimo del sistema inmunitario.

Es vital controlar la ingesta de azúcares y otros hidratos de carbono simples ya en la primera comida del día y desde que el niño es muy pequeño para que se acostumbre a tener unos hábitos de alimentación saludables. La educación nutricional infantil es clave para evitar el sobrepeso y la obesidad; un niño debe distinguir los alimentos buenos y los que no lo son.

A media mañana se puede tomar como refuerzo del desayuno, una pieza de fruta, un yogur, o un pequeño bocadillo con queso, jamón cocido o pavo. La alimentación a lo largo de la edad infantil tiene mucha importancia no solo para asegurar un crecimiento adecuado y prevenir deficiencias nutricionales, sino también para prevenir enfermedades cuyas manifestaciones clínicas aparecen en la edad adulta, como las enfermedades cardiovasculares.