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Problemas en la piel del recién nacido

Autor: Terry Gragera Revisión médica: Dra. María Isabel Pescador (28 de Diciembre de 2016)

© iStock

La piel del bebé es diferente a la del adulto. En el recién nacido, la piel juega un papel fundamental tanto en la regulación de la temperatura como en el mantenimiento de un adecuado perfil hídrico. Además, y muy importante, la piel es la principal barrera que protege al niño de la entrada de gérmenes peligrosos.

La piel del recién nacido puede presentar algunas lesiones transitorias que acaban resolviéndose por sí solas en unas pocas semanas, sin necesidad de tratamiento, y que no revisten importancia.

Hay distintos trastornos cutáneos benignos del recién nacido que pueden presentarse directamente por problemas en la piel (dermatosis) o por alteraciones provocadas por los vasos sanguíneos (trastornos vasomotores). Además, pueden observarse distintas manchas en la piel que van desapareciendo con el tiempo.

Eritema tóxico del recién nacido

El eritema tóxico del recién nacido es la erupción cutánea más frecuente entre los bebés a término, ya que es muy rara entre los prematuros. Afecta a entre la mitad y la tercera parte de los neonatos. Se manifiesta con una erupción que se presenta entre el primer y el tercer día posparto en forma de pequeñas lesiones (pápula de 1 a 3 mm de diámetro que evoluciona a una pústula con un halo prominente eritematoso), localizadas especialmente en el tronco, aunque pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo, a excepción casi siempre de las palmas de las manos y las plantas de los pies.

Las lesiones del eritema tóxico del recién nacido suelen desaparecer en unas horas, aunque la erupción en sí puede tardar hasta tres semanas en irse totalmente. No se conoce el origen de esta lesión y no necesita tratamiento.

El eritema tóxico del recién nacido es conocido también como exantema toxoalérgico, urticaria del recién nacido o dermatitis por picadura de pulga (recibe este nombre aunque no está causada por su picadura).

Melanosis pustulosa neonatal

La melanosis pustulosa neonatal es un trastorno cutáneo benigno que afecta al 1% de los recién nacidos de raza blanca y al 5% de los neonatos de raza negra.

La melanosis pustulosa neonatal se caracteriza por la aparición de pequeñas pústulas en la piel del cualquier parte del cuerpo, incluyendo cuero cabelludo, palmas de las manos y plantas de los pies. Las pústulas se rompen con mucha facilidad, dando lugar a un cerco descamado y a otras lesiones hiperpigmentadas. 

Algunos autores consideran que la melanosis pustulosa neonatal es la primera manifestación del eritema tóxico del recién nacido y proponen englobar ambos trastornos bajo la denominación de pustulosis estériles transitorias neonatales.

Milia (o millium)

La milia, también denominada millium, es el conjunto de pequeños quistes (pápulas) de color blanco o amarillento de tipo perlado que pueden aparecer en el rostro del recién nacido. Cuatro de cada diez bebés a término presentan milia, que es visible sobre todo en la frente, las mejillas y el mentón, aunque también puede observarse en la zona genital masculina y en la areola mamaria. Igualmente, la milia puede afectar a la cavidad oral; en ese caso su denominación es perlas de Epstein. 

La milia tarda unas cuatro semanas en desaparecer si se localiza en el rostro, y varios meses si está en la boca. No hace falta administrar ningún tratamiento para mitigarla.

Miliaria

La miliaria es una dermatitis del recién nacido que se produce cuando hay una obstrucción en las glándulas sudoríparas (glándulas ecrinas), que se ve favorecida por la inmadurez del neonato y por la excesiva acumulación de calor. La miliaria tiene varias formas de presentación; entre ellas destacan la miliaria cristalina y la miliaria rubra. 

La miliaria cristalina es más conocida como sudamina, su nombre común. Se caracteriza por la aparición en la zona más superficial de la piel de pequeñas vesículas claras que se rompen con facilidad.

Por su parte, la miliaria rubra, denominada popularmente sarpullido por calor, se localiza en los pliegues de la piel y en aquellas zonas tapadas por ropa. Además de las pápulas, la miliaria rubra cursa con inflamación.

No hace falta aplicar ningún tratamiento, pero sí vigilar si hay un exceso de calor para resolver la situación. Hay que tener en cuenta que, una vez presentado el cuadro de miliaria, las cremas pueden empeorarlo, ya que obstruyen más el poro.

Coloración en arlequín

La coloración en arlequín es el trastorno cutáneo neonatal benigno por el que medio cuerpo del recién nacido tiene un color más intenso que el otro. Así, una parte está más sonrosada y la otra más blanquecina, existiendo una línea que divide claramente ambas zonas. 

La coloración en arlequín puede desaparecer tras varias horas sin ningún tratamiento, y no representa ningún peligro para el niño. Es más frecuente en los niños nacidos de forma prematura, pero uno de cada diez bebés nacidos a término presentan también coloración en arlequín.

La coloración en arlequín es benigna y distinta a la patología denominada feto en arlequín, que sí reviste mucha gravedad.

Nevus telangiectásicos

Los nevus telangiectásicos son manchas rosadas o asalmonadas (hemangiomas) que presenta el recién nacido especialmente en los párpados, la nuca y el entrecejo. Son manchas totalmente benignas que en el 99% de los casos desaparecen en el primer año de vida, exceptuando las que se localizan en la nuca que pueden llegar hasta la edad adulta.

En el lenguaje popular se les conoce como antojos y se les da nombres variopintos como el beso del ángel(para la mancha del párpado) o el “picotazo de la cigüeña” (para las situadas en la nuca). 

Cutis marmorata fisiológico

El trastorno cutis marmorata fisiológico hace referencia a la especial coloración que adquiere la piel del recién nacido, con dibujos irregulares oscuros en su cuerpo (de tipo marmóreo) que separan zonas más blancas de otras. 

El cutis marmorata se produce por la inmadurez vasomotora del recién nacido, aunque en otras épocas de la vida del niño puede reaparecer, como cuando sufre picos elevados de fiebre.

Acrocianosis (cianosis periférica)

La acrocianosis o cianosis periférica es la particular coloración que adquieren las manos y los pies de los recién nacidos en contraposición con el resto del cuerpo. Así, mientras las extremidades pueden parecer azuladas en las primeras horas de vida, las demás partes tienen un color sonrosado.

La cianosis periférica puede afectar también a la boca, pero desaparece en cuanto se abriga más al niño. En cuanto a la de las manos y los pies, mejora con la fricción.

Si la cianosis no desaparece tras el primer día de vida, hay que examinar al niño para ver si hay algún problema médico.