5 pautas para tratar la diarrea en niños

Autor: Terry Gragera Revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo (28 de Diciembre de 2016)

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La diarrea aguda infantil se caracteriza por un aumento en el número de deposiciones, que además pueden tener menos consistencia de lo habitual en el niño. Se habla de diarrea aguda cuando el proceso dura menos de dos semanas.

Los cuadros de diarrea en niños se producen en la mayoría de ocasiones por gastroenteritis víricas, aunque también pueden surgir por gastroenteritis bacterianas, parásitos, alergia o intolerancia a algún alimento o por haber comido algo en mal estado.

La diarrea viral está provocada, sobre todo, por el rotavirus, para el que hay una vacuna. El rotavirus suele afectar a la casi totalidad de los menores en sus cuatro primeros años de vida, con especial incidencia entre los 6 y los 24 meses de edad. Tras el rotavirus, son el adenovirus entérico, el astrovirus y los calicivirus humanos los responsables de la diarrea de causa vírica. 

En la diarrea bacteriana, los agentes causantes son, con mayor frecuencia, la Salmonella y el Campylobacter. También E. Coli, Sihigella spp, Aeromona spp y Yersinia spp.

La diarrea parasitaria es muy poco común entre los niños en los países desarrollados. Los parásitos que intervienen habitualmente son Giardia lamblia, Cryptosporidium parvum y Microsporidium.

La alergia a las proteínas de la leche de vaca y a las proteínas de soja, así como ciertos trastornos en la absorción o digestión de nutrientes, como el déficit de lactasa, pueden provocar, igualmente, diarrea aguda en el niño.

Algunas patologías como apendicitis aguda o invaginación intestinal también causan diarrea. Del mismo modo, determinados antibióticos y laxantes y, aunque no es usual, la intoxicación por metales pesados como el cobre y el zinc pueden originarla también.

Habitualmente, la gastroenteritis infecciosa comienza con vómitos, que se estabilizan en un día para dar paso a la diarrea. En un episodio de diarrea aguda, las deposiciones abundantes pueden prolongarse hasta dos semanas, siendo esto normal. Además, hay otros síntomas que pueden acompañar a la diarrea, como fiebre, dolor abdominal, falta de apetito y decaimiento.

En los países desarrollados, la diarrea no suele ser peligrosa para la salud. En Europa, la diarrea aguda es el problema de salud más frecuente entre los niños sanos. Se producen entre 0,5 y 2 episodios anuales en menores de 3 años. Sin embargo, por la incidencia que tiene en los países en vías de desarrollo, la diarrea es la segunda causa de morbilidad y mortalidad en niños en todo el mundo.

El mayor riesgo de la diarrea aguda en niños es la deshidratación, de la que hay más riesgo durante la infancia. La deshidratación se produce por la gran pérdida de líquidos, sales y minerales que no son repuestos, como el sodio y el potasio. 

Estas son cinco consejos para tratar la diarrea en niños: 

1. Evitar la deshidratación

Lo más importante en el abordaje de la diarrea aguda en niños es evitar la deshidratación. Se sabe que un niño está deshidratado cuando ha perdido entre el 3 y el 9% de su peso corporal (si pierde más del 9%, la deshidratación es grave).

Además, hay otros síntomas de deshidratación como respiración anómala, estado muy decaído e inactivo o irritable, boca seca, mucha sed, ojos hundidos, llanto sin lágrimas, ausencia de micción durante varias horas y pérdida en la turgencia de la piel (cuando esta es pellizcada, retorna muy lentamente a su posición normal).

La diarrea provoca una pérdida de líquidos y electrolitos. Las sales, los minerales y los azúcares que se van en el proceso diarreico son totalmente distintos a los que se pierden al hacer deporte y sudar, por lo que al niño con diarrea no es recomendable administrarle bebidas isotónicas para deportistas, ya que estas no tienen la concentración adecuada de elementos que repondrán la pérdida causada por la diarrea. 

El agua también resulta insuficiente, al igual que otras bebidas refrescantes o zumos de frutas, ya que el exceso de azúcar puede, incluso, empeorar el cuadro de diarrea.

Para evitar la deshidratación y compensar adecuadamente la pérdida de líquidos y sales que conlleva la diarrea, el niño debe tomar soluciones de rehidratación oral (de venta en farmacias, no hechas de forma casera). Solo estas contienen la proporción exacta de sales y azúcares que necesita en ese momento. Estos sueros orales deben administrársele en pequeños sorbos y cada dos o tres minutos para lograr una mejor tolerancia. 

2. Realimentación precoz

Aunque hace un tiempo se aconsejaba el ayuno o una dieta astringente en caso de diarrea, las recomendaciones de las sociedades científicas han cambiado en los últimos años. Así, al niño con diarrea hay que alimentarlo de forma precoz en cuanto tolere el suero. 

Con la diarrea, algunas partes de la mucosa del intestino necesitan ser reparadas y para ello hace falta el alimento. Si el niño no come, no es posible la reparación, y el proceso diarreico se dilata en el tiempo.  

Para facilitar la digestión en este momento es mejor evitar alimentos muy grasos y ricos en azúcares (incluyendo los zumos). La comida se debe ofrecer sin forzar, teniendo en cuenta los gustos del niño. No hace falta que se trate de una dieta semisólida, líquida, especial o astringente (arroz, patata, zanahoria). Suelen aceptarse muy bien los hidratos de carbono de absorción lenta como la pasta y también carne magra e incluso lácteos y frutas.

Si la diarrea se presenta en un bebé al que se le está introduciendo la alimentación complementaria, lo más prudente es no probar con alimentos nuevos hasta que no haya remitido totalmente el episodio. 

3. Lactancia materna, leche de fórmula y leche sin lactosa 

Los niños que toman lactancia materna y sufren diarrea deben seguir con ella. Se le ofrecerá en tomas más frecuentes. La leche materna ayuda en la curación de la diarrea, ya que además de hidratar y alimentar al niño, tiene más enzimas que la leche de vaca y aporta factores hormonales y antimicrobianos. Por tanto, se puede dar leche materna sin restricciones durante la diarrea aguda. Si el médico lo indica, entre las tomas se ofrecerá suero de rehidratación oral. 

Si el niño toma leche de fórmula, debe seguir con ella, y no es necesario que la concentración se diluya más, pero el bebé ha de tomar primero la solución de rehidratación oral, según indique el pediatra. El biberón se preparará como siempre, utilizando agua y no agua de arroz o agua de zanahoria. En la mayoría de los casos, durante el episodio de diarrea no es necesario cambiar el tipo de leche habitual a otra sin lactosa, hidrolizada o hipoalergénica (si fuera necesario, el pediatra lo prescribiría).

Algunos episodios de diarrea ocasionan intolerancia a la lactosa o incluso una sensibilización a las proteínas de la leche de vaca. No ocurre siempre, por lo que no está indicado tomar leche sin lactosa o de otro tipo especial de modo preventivo mientras dure la diarrea, a no ser que así lo indique el médico. El niño con diarrea puede tomar los mismos lácteos que habitualmente. 

4. Tratamiento farmacológico y vigilancia médica

La diarrea aguda infantil no necesita tratamiento con fármacos en la inmensa mayoría de los casos. No se deben dar antibióticos con la diarrea, a no ser que el médico lo prescriba, ya que no son eficaces si está provocada por un virus.

En cuanto al resto de tratamientos para cortar la diarrea, como inhibidores de la motilidad intestinal (loperamida), modificadores de la secreción intestinal (sales de bismuto) y otros como la colestiramina y las sales de aluminio, no se recomiendan en absoluto en niños, ya que su eficacia no está demostrada y pueden tener importantes efectos secundarios. La diarrea suele curarse por sí sola sin medicamentos al cabo de unos días.  

Conviene llevar al niño con diarrea al pediatra si tiene menos de dos meses, las deposiciones se acompañan de vómitos persistentes, ha hecho más de ocho deposiciones en el día, la diarrea es con sangre, tiene síntomas de deshidratación o padece alguna enfermedad crónica como la diabetes.

En general no se hacen pruebas complementarias cuando hay diarrea, a no ser que esta sea muy persistente o que haya coágulos de sangre en las heces (pequeños hilos de sangre no son alarmantes), especialmente si la diarrea se acompaña de fiebre alta. En estos casos se cogería una muestra de heces para hacer un cultivo. 

El niño puede volver al colegio o a la guardería cuando su ritmo intestinal se normalice.

5. Medidas de prevención

La principal vía de contagio de la diarrea es la vía fecal-oral, por lo que hay que insistir mucho en la higiene para evitar otros casos de diarrea y que el niño adquiera el virus cuando está sano.

Cuando se está con un niño con diarrea hay que lavarse muy bien las manos, especialmente antes de comer y después de haberle cambiado el pañal. También hay que limpiar muy bien los objetos y juguetes del pequeño, pues ahí pueden quedar virus. No hay que compartir con él utensilios como vasos, cubiertos o botellas.

Para evitar la diarrea por mal estado de los alimentos se deben cocinar muy bien las carnes y los huevos y lavar a conciencia las frutas y verduras que se tomen crudas.