El niño prematuro: Evolución del niño prematuro

Autor: Terry Gragera Revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo (27 de Diciembre de 2016)

A pesar de todos los avances, nacer antes de tiempo sigue siendo un grave problema médico, pues la mayoría de las muertes en el periodo neonatal están provocadas por la prematuridad.

La tasa más alta de fallecimientos se produce cuando el bebé no llega a las 26 semanas de gestación o a los 700 gramos de peso. Aun así, se considera viable un bebé desde las semanas 23/24 de gestación. A partir de ahí, las tasas de supervivencia van aumentando, hasta superar el 93% con un peso entre 1.000 y 1.250 gramos y el 94% si el peso está entre 1.200 y 1.500 gramos.

Lo más importante para valorar la evolución del prematuro es su edad gestacional, pues es esta la que determina la maduración de los órganos y las funciones vitales del pequeño.

Además de la edad gestacional, son importantes el peso y los problemas de salud con los que pueda haber nacido el niño.

No obstante, en la actualidad, la evolución de los niños prematuros es más satisfactoria, gracias a las mejoras en la atención inmediata al nacimiento y en los avances en el tratamiento. Así, las terapias al neonato tienden a ser lo menos invasivas posibles, se favorece el contacto piel con piel del niño con sus padres aplicando la metodología Madre Canguro, se opta decididamente por la lactancia materna (y cuando no es posible se recurre a los bancos de leche materna) y se mantiene una política de puertas abiertas en las unidades neonatales para que los padres puedan participar en sus cuidados desde el principio.

Así, el alta hospitalaria al prematuro suele darse cuando el niño:

  • Es capaz de mantener estable su temperatura.
  • Si tiene apneas, estas son muy leves.
  • Puede succionar y ha aumentado de peso.
  • Llega a los 1.800-2.000 gramos de peso.
  • Respira por sí mismo (aunque algunos son dados de alta con equipo de oxígeno).

Para valorar la evolución y el desarrollo de los niños prematuros hay que considerar el concepto de edad corregida. Durante los dos o tres primeros años de vida habrá que tener en cuenta la edad corregida para valorar al niño.

La edad corregida se estable restando a la edad del niño el número de meses que se adelantó. Por ejemplo, si el niño tiene 7 meses y se adelantó 3 meses al nacer, la edad corregida sería de 4 meses, por lo que la evolución del niño correspondería, en realidad, a un bebé de esa edad.

El niño prematuro deberá seguir durante gran parte de su infancia un seguimiento médico especial con programas de estimulación temprana adaptados a sus necesidades.