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El niño prematuro: Complicaciones del prematuro

Autor: Terry Gragera Revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo (27 de Diciembre de 2016)

El niño prematuro puede sufrir distintas complicaciones tanto después de nacer como durante su infancia. Suelen ser consecuencia de la inmadurez general de su organismo, que afecta a distintas áreas (neurológica, endocrinológica, hematológica, cardiovascular, respiratoria).

Estas son algunas de las complicaciones del prematuro:

Alimentación: Hasta la semana 34 de gestación, el bebé no perfecciona los mecanismos de succión y deglución, por lo que, si nace antes, puede tener problemas para alimentarse directamente del pecho materno. En este caso, se le coloca una sonda nasogástrica por donde se le administrará el alimento. Si el niño es muy prematuro y su estómago es aún demasiado inmaduro, la alimentación será a través de una vía sanguínea.

Además, los prematuros suelen sufrir la enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE), que suele resolverse durante el primer año de vida.

Patología respiratoria: La función pulmonar del niño prematuro es una de las más afectadas cuando el nacimiento se produce antes de tiempo.

Los pulmones no completan su desarrollo hasta el final de la gestación, por eso, cuando se prevé que el parto va a suceder antes de tiempo, se administran corticoides a la embarazada para intentar acelerar la maduración pulmonar. Esta medida junto con el uso de surfactante (una sustancia que envuelve a los alveolos y les permite abrirse y cerrarse) está consiguiendo mejorar el pronóstico de una complicación que es la que causa mayor morbi-mortalidad entre los prematuros.

El prematuro puede sufrir apnea (pausas al respirar); distrés respiratorio (o enfermedad de las membranas hialinas), por la que no llega suficiente aire al torrente sanguíneo al no abrirse bien los pulmones; fugas de aire desde el pulmón y taquipnea transitoria del recién nacido (respiración rápida en los primeros días).

Durante su infancia, el niño prematuro tiene más probabilidades de padecer problemas respiratorios como la otitis, la displasia broncopulmonar (cicatrices en el pulmón que dificultan la respiración al comprimir los bronquios) y la bronquiolitis.

Muerte súbita: Los prematuros que pesan menos de 1.500 gramos tienen un riesgo de hasta tres veces mayor de sufrir muerte súbita del lactante, en relación a los recién nacidos a término.

Retinopatía del prematuro: Se trata de una enfermedad que puede provocar graves problemas de visión e incluso ceguera, cuando los vasos sanguíneos oculares crecen desordenadamente en la retina, dañando la capacidad visual del ojo.

Enterocolitis necrotizante: Los niños prematuros tienen más riesgo de contraer enterocolitis necrotizante, una complicación muy grave producida por una inflamación que destruye partes del intestino y que puede exigir cirugía o incluso ser mortal.

Infecciones: Los niños que nacen antes de tiempo están más expuestos a padecer infecciones porque su sistema inmunitario no está desarrollado del todo. Además, han recibido menos defensas maternas durante la gestación (al ser esta más corta) y pasan mucho tiempo en un ambiente hospitalario sometidos a tratamientos invasivos que los hacen más proclives a entrar en contacto con virus y bacterias, además de recibir tratamientos farmacológicos que habitualmente bajan sus defensas.

Otros problemas: Los prematuros suelen sufrir retraso en el crecimiento que puede ir corrigiéndose a lo largo de los años. Además, tienen más probabilidades de sufrir problemas de aprendizaje y trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH).