El niño prematuro: Causas de la prematuridad

Autor: Terry Gragera Revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo (27 de Diciembre de 2016)

Hasta el momento no se conocen con exactitud las causas que dan origen a un parto prematuro. Mujeres con los mismos condicionantes biológicos reaccionan de distinta forma, pudiendo tener bebés a término o, por el contrario, niños prematuros, por lo que no se ha llegado a descubrir dónde está el desencadenante orgánico que favorece la prematuridad.

No obstante, a pesar de que no se conocen las causas, sí se han identificado algunos factores de riesgo en la aparición de la prematuridad. En la mayoría de las mujeres que tienen un bebé prematuro coinciden más de un factor de riesgo a la vez.

Así, en la aparición de la prematuridad juegan un papel importante factores generales (independientes a ese embarazo), factores relacionados con la propia gestación y factores relacionados con el niño.

Factores de riesgo generales

Edad y raza de la madre. Las embarazadas adolescentes tienen más riesgo de presentar un parto prematuro. Algunos autores limitan la edad de riesgo por debajo de los 16-18 años, mientras que otros lo hacen si la madre es menor de 20 años. En ambos casos, parece que las variables sociales (nivel educativo y estilo de vida) influyen decisivamente en la prematuridad.

Además, cuando la madre tiene más de 35 años, también hay mayor riesgo de parto prematuro. A partir de los 35 años hay más complicaciones durante el embarazo, por lo que, en muchas ocasiones, el nacimiento prematuro se produce por indicación médica, debido al riesgo que suponen, para madre e hijo, algunos problemas de la gestación.

Con respecto a la raza, se ha constatado mediante estudios epidemiológicos que las madres de raza negra sufren mayores tasas de partos prematuros.

Clase social baja. Cuando el embarazo no está controlado médicamente (lo que ocurre con mayor frecuencia en estratos desfavorecidos de la sociedad), hay más riesgo de que el bebé acabe naciendo de forma prematura. Este factor se relaciona también con una mayor incidencia de hábitos tóxicos, que también influyen directamente sobre la prematuridad.

Baja estatura y bajo peso maternos. Cuando la madre mide menos de 1,55 metros tiene más probabilidades de que sus hijos acaben naciendo de forma prematura. Para otros autores, es el reducido peso materno y no la talla lo que influiría decisivamente en la prematuridad.

Con respecto al peso de la madre, se ha comprobado que cuando es inferior a 55 kilogramos en la semana 20 de embarazo, hay más posibilidades de que el bebé nazca de forma prematura.

Tabaco y drogas. Fumar durante el embarazo aumenta las posibilidades de que el niño nazca de forma prematura. El número de cigarrillos consumidos está directamente relacionado con este riesgo, por lo que es muy importante dejar de fumar antes de la gestación y, si no es posible, reducir su consumo al mínimo.

Además, el consumo de drogas, como la cocaína, está fuertemente relacionado con el parto prematuro. Así, se ha constatado que hasta el 21% de las consumidoras de cocaína dan a luz a niños prematuros. También las anfetaminas afectan muy negativamente al embarazo y su duración.

Tipo de trabajo. El trabajo a turnos y por la noche durante el embarazo aumenta considerablemente el riesgo de tener un parto prematuro, según se ha constatado en distintos estudios.

Antecedentes reproductivos de la madre. Haber tenido anteriormente partos prematuros eleva el riesgo de que esta circunstancia se vuelva a presentar en nuevos embarazos. Asimismo hay más probabilidad de parto prematuro si ha habido abortos previos. Por otra parte, el número de hijos también influye: si la madre no ha tenido hijos o si ya tiene tres o más, el riesgo de prematuridad se eleva.

Factores de riesgo relacionados con el embarazo

Embarazo múltiple. Cuando la gestación es de dos o más bebés, las fibras musculares sufren una sobredistensión que puede anticipar el inicio de las contracciones, provocando un parto prematuro. Por este motivo, en más de la mitad de los casos en que hay embarazo de gemelos o mellizos se produce un nacimiento antes de tiempo. Cuando la gestación es de trillizos o más, los porcentajes de prematuridad se acercan al cien por cien.

En los últimos años, debido a que un mayor número de parejas recurre a técnicas de reproducción asistida, los embarazos múltiples están experimentando un gran aumento y, con ellos, también el índice de partos prematuros.

Anomalías en la placenta. Cuando la placenta no se sitúa correctamente se habla de placenta previa. Además, la placenta bien colocada puede desprenderse de forma prematura (abruptio placentae o desprendimiento prematuro de placenta), lo que supone un alto riesgo de parto prematuro.

Infecciones vaginales, urinarias o del líquido amniótico. La infección del líquido amniótico o corioamnionitis puede precipitar un parto prematuro.

Igualmente, también las infecciones urinarias o las vaginales, también son un factor de riesgo para que se adelante el parto.

Insuficiencia cervical. El cuello uterino debe permanecer cerrado para salvaguardar el saco gestacional hasta el final del embarazo. No obstante, a veces no ocurre así, produciéndose una insuficiencia cervical, por la que el cuello uterino o cérvix se va dilatando progresivamente antes de tiempo. Para evitar que el parto se adelante, suele practicarse un cerclaje a la madre, que no siempre logra retener el nacimiento hasta la fecha prevista de parto.

Enfermedades autoinmunes. Algunas enfermedades autoinmunes, como el lupus eritematoso sistémico, pueden hacer que el parto se presente de forma prematura. Aunque se necesitan más estudios para confirmar el mecanismo biológico que adelanta el parto en mujeres con este tipo de enfermedades, sí parece haber una relación clara entre algunas de ellas y la prematuridad.

Anomalías del útero. Las anomalías en el útero son las responsables de hasta un 15% de los casos de parto prematuro. Las alteraciones uterinas de la madre pueden ser congénitas o adquiridas con el tiempo, pero, en cualquier caso, parece que tienen un efecto claro sobre la prematuridad. Una de las anomalías uterinas congénitas más comunes es la que afecta a los conductos de Müller. Cuando no se desarrollan correctamente o no se fusionan bien, el útero adulto presenta malformaciones.

Además, puede haber tumores uterinos que, dependiendo de su tamaño y de su situación, pueden influir en que el parto se adelante. Al no quedar espacio suficiente para el normal desarrollo del feto a consecuencia del tumor, el útero no puede llevar a cabo la distensión que le corresponde y el organismo “fuerza” un parto prematuro.

Exceso de líquido amniótico (polihidramnios). Puede desencadenar el parto prematuro al dar lugar a una distensión excesiva del útero.

Enfermedades propias de la gestación. Hay algunas patologías del embarazo que afectan directamente a la duración del mismo. Es el caso de la preeclampsia, que acaba produciendo un defecto de placentación que puede acabar en parto prematuro.

Traumatismos durante el embarazo. Las caídas, los golpes o los traumatismos sufridos durante los nueve meses de gestación pueden dar lugar a un parto prematuro. Hay que tener en cuenta que cuando se produce una agresión externa, el organismo comienza a producir adrenalina y noradrenalina, que pueden afectar a la musculatura del útero, generando contracciones.

Por ese mismo mecanismo de respuesta ante agresiones externas, si durante el embarazo hay una intervención quirúrgica, especialmente en el abdomen, se pueden generar contracciones que precipiten y adelanten el parto.

Factores de riesgo relacionados con el niño

Cuando el feto tiene alguna malformación importante o algún defecto cromosómico hay más riesgo de que sea prematuro. La prematuridad no suele estar directamente relacionada con la anomalía del niño sino con las consecuencias que tenga la malformación sobre el desarrollo del embarazo. Por ejemplo, es frecuente que algunas alteraciones cursen con polihidramnios, un factor precipitante del parto prematuro. O es posible que el defecto fetal tenga que ver con el tamaño del niño; si este crece de forma desmesurada, habrá una sobredistensión uterina que puede provocar que el parto se adelante.